Ayer un proveedor me regaló una agenda.
Una de esas típicas de papel, con tapas acolchadas en color azul, y con su logotipo grabado discretamente en una esquina.
La verdad es que es una agenda bastante bonita.
Pero también es verdad que en cuanto llegué a mi despacho la metí en un cajón.
Y ahí se va a quedar por los restos.
Y no la tiré a la basura por una mezcla de respeto hacia el proveedor y de pena por tirar algo nuevo.
Pero sé que no la voy a usar.
Ocupará un espacio en ese cajón hasta dentro de un año, cuando ya no me dé pena tirarla porque se habrá acabado su período de uso.
¿Y por qué te cuento esto?
Pues porque me enervo con estas cosas.
Yo no entiendo cómo a estas alturas, con la de información que hay por ahí, todavía haya empresarios que se gasten el dinero en acciones de marketing que no les lleva a ningún lado.
Está muy bien que se quiera tener un detalle con los clientes.
Pero si de verdad quieres tenerlo, que este sirva para algo.
Porque ya me dirás tú, para qué le sirve a alguien una agenda de papel, cuando ya todo el mundo (o casi) se organiza digitalmente.
Es como regalar un chuletón a un vegano.
Y como esto, te podría poner mil ejemplos.
Si tú quieres invertir en merchandising, me parece genial.
Pues en determinadas ocasiones es una muy buena opción.
Pero hazlo con cabeza.
Porque no está el asunto para ir tirando el dinero por ahí.
Solo has de tener en cuenta tres cosas:
La primera, que lo que regales esté relacionado con tu actividad, tu marca o tus productos.
La segunda, que sea útil y práctico para que puedan usarlo o ubicarlo en algún lugar que lo vean.
Y la tercera, y quizá más importante, que tenga una calidad mínima, porque no hay nada peor para la imagen de una empresa, que regalar bolígrafos que no funcionan.
En fin, haz con esta información lo que quieras, pero a mí no me regales agendas de papel.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Si te sobra el dinero y no sabes qué hacer con él, dónalo a una ONG, que seguro que estarán más agradecidos que los clientes a los que les regales cosas que no les sirve para nada.