Ayer leía una noticia de hace un tiempo, que tenía como titular: “9 de cada 10 empleados no se sienten comprometidos con su trabajo”.
9 de cada 10. El 90%.
O sea, que de todos esos empleados que trabajan para ti, a la inmensa mayoría les importa un carajo tu empresa.
Trabajan porque necesitan cobrar una nómina, pero no porque sientan algún tipo de compromiso contigo o con tu negocio.
Si tienes 100, a 90.
Si tienes 20, a 18.
Si tienes 5, a 4,5
Si tienes 1, a ese.
Pero hay un dato peor, y es que de ese 90%, el 20% además de no estar comprometidos, están enfadados por tener que ir a trabajar.
No se sabe si es por tener que trabajar en su empresa, o solo por tener que trabajar, pero están enfadados.
Seguro que has tenido algún empleado, o has conocido a alguien que trabaja con una desgana apabullante, y que parece que está enfadado con el mundo.
Pues ese está dentro del 20%.
Y mira, con estos poco puedes hacer, y mi consejo es que te deshagas de ellos en cuanto puedas.
En cambio, a los otros, a los no comprometidos, sí que deberías prestarles más atención.
Porque el hecho de que cuando te saludan lo hagan con una sonrisa, y que trabajen como el mejor, no significa que apuesten por ti.
Solo cumplen.
Y yo no sé lo que entiendes tú por compromiso, pero ya te digo yo que es más importante de lo que te crees.
Porque que les falte es lo que hace que solo les importe lo que aparece en su nómina, que trabajen con desgana y no estén a la altura cuando te hace falta, y que se te vayan a las primeras de cambio.
Y su postura es que si te va bien es porque eres un usurero que te aprovechas de ellos.
Y si te va mal, es porque eres un inútil.
Lo gracioso de todo esto es que las entidades solo piensan en estos “pobrecitos” que se ven obligados a trabajar en una empresa que no les llena.
Pero ninguno piensa en los empresarios que tienen que lidiar con el asunto.
Empresarios a los que nadie les ha explicado nada de esto, si es que en algún momento se lo han planteado.
Porque hace ya mucho tiempo que el pensamiento ese de: “deberían estar agradecidos porque les doy un empleo” ya no tiene nada de peso.
Será por volumen, porque hay más empleados que empresarios.
No sé.
En fin, lo bueno de todo esto, es que si lo sabes puedes poner remedio.
Piensa en qué podrías darles para que les motive ir a trabajar a tu empresa, y que se lo tengan que pensar mucho cuando tus competidores les echan la caña.
No sé qué podría ser porque no conozco tu situación ni lo que ya estés haciendo.
Pero si tienes la sensación, o la certeza, de que tus empleados no lo dan todo por tu empresa, es que no estás haciendo todo lo que puedes.
En algunos casos basta con que tu actitud sea agradable.
En otros has de poner una cesta de fruta para que cojan la que quieran y coman sano, o que el café sea gratis.
Y en muchos va más allá y has de plantear cosas como libertad de horario, opciones de variable en el sueldo, o cosas del estilo.
Pero, en cualquier caso, piensa que tu función como empresario no es solo conseguir más clientes y que la rentabilidad sea la mayor, porque sin la tranquilidad de saber que tus empleados lo van a dar todo por ti, vivir bien de tu empresa no es más difícil.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Saber el problema te abre la puerta a la solución.