No te haces una idea de lo que me costó entender aquello de que… “el árbol no te deja ver el bosque”.
Lo leo hoy y me parece tan absurdo no haberlo entendido desde la primera vez, que me siento ridículo.
Pero qué le vamos a hacer, solo soy listo a ratos.
Bien, la cuestión es que, aunque tardé en comprenderlo, en cuanto lo hice mi vida como empresario cambió.
Y no, no me hice rico de un día para otro.
Tampoco trabajaba menos horas.
Y mis empleados me vacilaban igual que me pasaba antes de comprenderlo.
Lo que cambió fue el cómo veía yo la empresa y mi trabajo como empresario.
Y esto te interesa porque es más que probable que a ti también te pase y no te estés dando cuenta.
Verás, los empresarios, sobre todo cuando somos muy novatos, o cuando no sabemos hacerlo de otra manera porque nadie nos lo ha dicho, solemos caer en el error de dedicar todos nuestros esfuerzos a los pequeños problemas que nos van surgiendo de todos lados.
Y lo que ocurre con eso, es que estás tan concentrado en el tema en cuestión, que no ves todo lo que lo rodea.
Arreglas lo que sea que tengas que arreglar, y cuando levantas la vista ves que se ha fastidiado otra cosa.
Unas veces no tiene nada que ver, y otras muchas, son consecuencia de lo que has arreglado.
Sin embargo, si te alejas y miras la empresa como si no trabajaras en ella, el mundo se ve muy distinto.
Yo aprendí a hacerlo en formato juego de mesa.
Es decir, me imagino la empresa como si fuera el tablero de un juego que miro desde arriba.
Al principio me costaba bastante, porque es como raro, pero a medida que lo hacía, cada vez me resultaba más sencillo.
Ahora casi me resulta imposible verla de otra manera.
Y esto lo hago tanto con mis propias empresas, como con las empresas de mis clientes de mentoría.
Cuando se lo explico a mis clientes, muchos me dicen que les resulta imposible ver la empresa desde arriba cuando están trabajando en ella.
Pero es que son cosas distintas.
Porque tú puede que no tengas más remedio que trabajar en la empresa, pero no eres un empleado más.
Simplemente estás realizando tareas que no te corresponden porque, o no puedes pagar a quien las haga, o no encuentras nadie suficientemente capaz para hacerlo.
O quizá es que crees que te tocan a ti.
No lo sé.
Pero lo que sí sé es que tú eres empresario.
Tú eres el dueño de una empresa, aunque toda tu plantilla seas tú solo.
Y eso te “obliga” a tener una visión más global y estratégica.
Porque si no lo haces es muy difícil llevarla adelante.
Si eres capaz de hacerlo, bien por ti.
Si no eres capaz, te quedan pocas opciones:
O sigues como estás, y ya veremos qué pasa mañana.
O intentas aprender a hacerlo por tu cuenta, dándote leches por un tubo.
O me contratas como mentor y yo te ayudo a aprender cómo se hace.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – En realidad es mucho más simple de hacer de lo que te imaginas, pero hasta que no lo sabes no te das cuenta.
PD2 – Te recuerdo que solo me queda hueco para un cliente más de mentoría, y que después de este cerraré la opción de contratarme para ese servicio. Así que si te lo estás pensando, no lo hagas demasiado, porque en cualquier momento se cubre.
PD3 – Una mentoría no puedes verla como un coste. Tienes que verla como una inversión, porque sí o sí vas a sacar beneficio: o en facturación, o en control, o en tiempo, o en todo a la vez.