Todo el mundo debería leer el libro “Padre rico, padre pobre” de Robert Kiyosaki.
Pero si eres empresario, más que una opción debería ser una obligación.
De hecho, deberían entregarlo junto con el alta en Hacienda, porque enseña unas cuantas cosas que si gestionas una empresa no puedes pasar por alto.
Pero antes de nada, he de decir que, en este contexto, las palabras pobre y rico no tienen un significado literal.
Que no quiero que se moleste nadie.
Dicho esto…
Verás, uno puede ser pobre con mentalidad de rico.
Y otro puede ser rico con mentalidad de pobre.
Los que tienen la mentalidad de pobre, apuestan más por la educación tradicional y por tirar hacia la seguridad laboral con empleos estables y un sueldo fijo.
Los que tienen la mentalidad de rico, en cambio, apuestan más por la educación financiera, la toma de riesgos y el aprender a hacer tu propio dinero.
Y todos, de alguna manera, tenemos una parte de nuestra mente que tira hacia lo pobre, y otra que tira hacia lo rico.
Lo que pasa es que, cuando eres empresario, tu lado de mentalidad rica debería ser la que pesara más.
Porque si no, lo más probable es que acabes pegándote un trompazo como tantos y tantos empresarios ya se han pegado, por haber basado su negocio en cobrar un sueldo, o en no tener un jefe que les mande.
Mira, un empresario debe centrarse más en aprender a fabricar dinero, que en ganarlo.
Porque sí, ganar mucho dinero está muy bien.
Pero saber cómo ganarlo es muchísimo mejor.
Entre otras cosas, porque si sabes cómo ganarlo, cualquier fracaso no es más que un tropiezo en el camino, pues sabrás cómo seguir adelante, reiniciarte, reinventarte, empezar de cero, o como quieras llamarlo.
Y no te confundas pensando que tú sabes cómo ganar dinero porque dominas a la perfección la parte técnica de tu negocio.
Porque eso solo te convierte en un empleado perfecto de tu empresa.
Saber cómo ganar dinero es saber meterse en la mente de los clientes, saber negociar, saber dirigir personas, saber dónde, cómo y cuándo invertir para sacar mayor rentabilidad, saber…
En fin, creo que está bastante claro, ¿no?
Y si no, al menos quédate con esto: «El dinero no está en el bolsillo, sino en la mente».
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – En serio, léete ese libro. Y si ya lo has leído, pero tu forma de ver el mundo no ha mejorado, vuelve a leerlo.