Todos los viernes me reúno con uno de mis clientes y aprovechamos para desayunar en una cafetería que hay al lado de su oficina.
Hace un par de meses esa cafetería cambió de dueños.
En principio nos alegramos mucho, porque era un sitio verdaderamente cutre, y los nuevos dueños tuvieron el local cerrado un par de semanas para arreglarlo.
Bien.
El día que abrieron coincidía con nuestra reunión semanal, así que allí fuimos a desayunar.
A primera vista, casi todo nos gustó:
Un local apañado.
Más luz.
Más limpio.
Mantienen la carta.
…
En cambio, las camareras, aunque lógicamente eran distintas, es como si hubieran aprendido en la misma escuela que las anteriores, porque eran igual de desaliñadas que las otras.
Aunque mira, si lo hacen bien y los bocatas están ricos, pues en este caso es un detalle minúsculo.
En otras situaciones, no.
Pero para este tipo de desayuno, sí.
Pero vamos a lo que interesa.
El primer día nos traen el bocata bien surtido de material, pero con el pan quemado.
El segundo día nos traen el bocata con el pan en su punto y bien surtido, pero con exceso de aceite.
El tercer día el bocata viene quemado y sin tomate ni aceite.
El cuarto día el tomate y el aceite bien, pero el pan vuelve a estar quemado, y el material de dentro brillaba por su escasez.
Si de mí hubiera dependido, a la segunda ya habríamos dejado de ir, pero seguimos yendo porque nos resulta muy cómodo.
Y bueno, también hay que darles una oportunidad.
Quizá es alguien que jamás ha tenido un bar y decidió aprovechar que lo traspasaban barato para convertirse en empresario.
Quién sabe.
¿Pero cuánto más vamos a aguantar?
Pues no lo sé, pero ya le hemos dado demasiadas oportunidades.
De momento 4.
Y no se merecen muchas más, porque es que ni siquiera es que sean especialmente simpáticos.
¿Te das cuenta de por qué es importante saber por qué tu empresa sigue abierta?
Nosotros seguimos siendo clientes de este bar por la comodidad de tenerlo al lado, pero no estamos nada contentos.
Y aunque vamos, ¿tú crees que se lo recomendaríamos a alguien, o que si tenemos una reunión con alguien “importante” lo llevaríamos ahí?
Evidentemente no.
Mira, nadie nace enseñado.
Y es comprensible que tardes un poco en adaptarte.
Pero es importante que mantengas una paridad en el servicio o el producto que vendas.
Porque sí, es posible que a algunos clientes les gusten las sorpresas, pero ya te digo yo que a la mayoría no.
Y, en todo caso, si esa fuera la propuesta, al menos comunícala para que nadie se lleve a engaño.
En fin, tú haz lo que quieras, pero después no te preguntes por qué McDonald’s, o cualquier otra franquicia tiene éxito y tú no.
La respuesta es porque siempre hacen las cosas igual.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
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