Yo no soy muy de innovar en los negocios.
A mí me gustan más las cosas estándar.
Coger algo que funciona, y mejorarlo.
Sin embargo, admiro a aquellos capaces de imaginar y crear cosas flipantes.
Ahora bien, en los negocios, de poco te sirve innovar si lo haces pensando solo en lo que tú crees, en lugar de escuchar al mercado.
Porque así, lo más probable es que acabes pegándote un buen trompazo.
Ejemplos de esto hay a porrones:
Para no ir más lejos, las Google Glass, que eran unas gafas de esas de realidad virtual, pero que quizá salieron al mercado demasiado pronto, y lo caras que eran, junto con la falta de aplicaciones, hicieron que no fueran una opción para el gran público.
O el Segway, que era el trasto aquel de 2 ruedas tan chulo, pero que entre lo caro que era, y que no era nada práctico en su uso diario, hizo que acabara desapareciendo.
Y es que uno se pone a soñar, y si tiene capacidad financiera, se lía la manta a la cabeza y tira para adelante a fabricar.
Pero si lo que sacas no le interesa al mercado, o no está preparado para tanta innovación, pues ya sabes, fracaso al canto.
Y yo no digo que no haya que innovar, porque gracias a muchos valientes hoy disfrutamos de un montón de cosas fantásticas que nos hacen la vida más fácil o placentera.
Pero hay que innovar con cabeza.
Así que, si te da por sacar algún producto o servicio que vaya a romper con lo estándar, no pienses en lo que tú crees que es la mejor solución para el mercado, sino que mejor, investiga y céntrate en lo que el público realmente quiere.
Porque si no, el dinero, el tiempo y la energía que gastes, igual no merecen la pena.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Es más fácil copiar y mejorar, que inventar.
PD2 – Si quieres ahorrarte dinero, tiempo y energía, pero no sabes cómo hacerlo, aquí me tienes.