¿Hay algo más triste en la vida que sentirse solo?
Porque la soledad elegida, es uno de los mayores placeres de la vida.
Pero estar rodeado de gente y tener la sensación de que no están contigo, ya no es tan agradable.
Yo ya hace mucho tiempo que no solo dejé de sentirme solo, sino que lo prefiero.
Quizá porque tanto trompazo con mis empresas me han ido curtiendo, y parece que he elegido la soledad como compañera.
Pero reconozco que hubo un tiempo en que esto no era así.
Fíjate si me gustaba poco estar solo, que cuando entraba a un bar a tomarme un cortado, pedía que me pusieran la leche fría de la nevera para poder bebérmelo de un trago, y así estar el menor tiempo posible en la barra yo solo.
Pero eso tenía que ver con una soledad literal, y hasta cierto punto es normal.
Sin embargo, estar con gente que me quería, y aun así sentirme en la mayor de las soledades, ya no era tan normal.
Que claro, uno pensará que cómo te vas a sentir solo si estás con gente que te quiere, ¿no?
Pero si eres empresario seguro que lo comprendes.
Porque tus amigos y familiares no entienden por qué las 15 o 16 horas que te pasas despierto estés pensando en el trabajo.
Tampoco entienden que prefieras la incertidumbre de tener una empresa, a la seguridad de trabajar para otro.
Ni que trabajes con gusto un domingo, cuando podrías desconectar del trabajo el viernes a las 5.
Ni, por supuesto, que disfrutes más viendo un vídeo o leyendo un libro de negocios, que ver el último episodio de la serie de moda en Netflix.
Y, encima, te llaman raro si dices que no a salir con los amigos porque quieres acabar lo que sea del trabajo.
O si escuchas podcasts de emprendedores frikis, en lugar de música.
Pero bueno, tampoco se lo puedes tener en cuenta, porque todo eso que no entienden está basado en lo que les cuesta ver que para ti tu negocio no es un trabajo, sino el estilo de vida que has elegido.
¿Sabes qué es lo que no entiendo yo?
Pues no entiendo a los vagos, a los acomodados, ni a los conformistas.
Tampoco entiendo que se critique a los que nos esforzamos y asumimos riesgos y sacrificios para llegar a vivir mejor.
Ni a los que no dejan de quejarse de la empresa para la que trabajan, de la misera de sueldo que cobran, o de lo poco considerado que es el jefe por ponerles horarios tan poco family-friendly.
Y escuchar un domingo el típico: “qué asco, mañana ya es lunes”, ya ni te cuento.
No sé, quizá es que yo soy raro, porque es evidente que estoy en minoría.
Pero en mi mundo, escribo cada día para muchísimas personas que sí que me entienden.
Personas inconformistas, valientes, soñadores y luchadores.
Algunos millonarios, o a punto de serlo, y otros arruinados, o a punto de arruinarse.
Gente que, aunque nunca los he visto en persona, sé que están más cerca de mí que muchos de mis familiares y amigos.
En fin, que en mi mundo, aunque no esté acompañado, me siento libre y nunca me siento solo.
Y si tú estás pasando por esa etapa de soledad, no luches contra ella, porque no tiene solución.
Es mucho mejor que te adaptes cuanto antes, porque si sigues siendo empresario no va a cambiar.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero