¿Has escuchado alguna vez hablar de la teoría de la jaula de oro?
Pues hoy te voy a hablar de ella, porque muchas veces estamos ahí encerrados, pero no nos damos cuenta.
Y te aseguro que es más común de lo que te crees.
O eso, o es que yo tengo un imán, porque no paro de encontrarme empresarios encarcelados.
Rodeados de oro, pero presos.
Y hoy, para no ir más lejos, ha sido uno de esos días.
Verás, he desayunado con un empresario de éxito.
Bueno, de éxito, si consideramos éxito tener un BMW de alta gama, vivir en un chalet y llevar un Rolex en la muñeca.
Porque…
La reunión ha empezado de muy buen rollo.
Me contaba lo bien que le iba la empresa últimamente.
Tanto a nivel económico, como a nivel del ambiente interno con los empleados.
Se le veía radiante.
Encantado con su vida.
Y así ha sido durante un rato, hasta que le he preguntado…
“¿Qué vas a hacer esta Semana Santa? ¿Viajarás con la familia?”
“Qué va”, me responde, “tengo que trabajar porque llevo un retraso bestial”. “No doy abasto”
Y entonces le digo… “¿Pero no me dices que la empresa te va genial?”
Y me contesta… “Sí, pero tengo que mantenerla, porque todo ese dinero que gano no cae del cielo”.
Vaya, vaya, vaya.
¿Te suena esto?
O sea, que sí que gana dinero, pero a costa de trabajar hasta las tantas y, además, los sábados, los domingos, y muchos festivos.
Sí que tiene un supercoche y un chalet de esos que dan envidia, pero que no puede disfrutar porque se pasa la vida trabajando.
¿De verdad merece la pena?
Ya te lo digo yo: NO
No la merece.
¿De qué te sirve tener la cuenta del banco llena de dinero, si solo te sirve para comprar cosas que no usas?
¿Para qué quieres que la empresa te vaya bien si no te permite vivir un estilo de vida en el que tú no puedes hacer lo que se te plante, cuando se te plante?
Algunos ponen como excusa que es que como de verdad disfrutan es trabajando.
Que les llena lo que hacen.
Y yo era de esos.
Pero no es más que eso, una excusa. Porque es mentira.
Solo es una manera de dar sentido a lo poco coherente que es la vida que viven.
Y ojo, que yo no digo que no se disfrute trabajando.
Yo disfruto como no te imaginas.
Pero después de muchos años he llegado a la conclusión de que gozo más pudiendo decidir que hoy no trabajo porque no me da la gana, o pudiendo estar con mi pareja y mi hijo un fin de semana, aunque sea espatarringado en el sofá, que mirando cómo crece la cuenta bancaria.
Porque eso es, en realidad, lo que da sentido a ser dueño de una empresa de éxito.
Que esta te permita tener la libertad de manejar tu tiempo y tu vida a tu antojo.
Porque si no es así, aunque facture cantidades aberrantes, no es más que una cárcel de la que no puedes salir.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
Pero últimamente ya se está convirtiendo en una cárcel para mí.
Por eso he tomado la decisión de dejar de mentorizar empresarios, tal y como lo venía haciendo hasta ahora, y orientarme más hacia una estrategia comercial que me permita no estar encerrado.
Así que, si te estás planteando que te ayude, no te lo pienses demasiado, porque ya solo voy a aceptar a 1 empresario más, y será el último a este precio.
Después subiré tanto el precio que hasta a mí me dará vergüenza decirlo.