Hoy estoy que me subo por las paredes de contento.
Resulta que esta mañana me he pesado, y he adelgazado 7,5 kilos.
¿Tú sabes lo que significa eso?
Si eres gordo, sí.
Y si eres mujer, también.
Vale, ¿y por qué es una alegría mayúscula, más allá de por el propio hecho de haber adelgazado?
Pues porque no me ha costado absolutamente ningún esfuerzo.
Y no, no me estoy medicando.
Ni tampoco me estoy metiendo el Ozempic ese que se está haciendo tan famoso.
Simplemente he cambiado mi alimentación.
Bueno, y también he empezado a caminar, cosa que no hacía desde hace años.
Y tú dirás… “Pues si has cambiado la alimentación y estás haciendo deporte, sí que te tiene que haber costado, ¿no?”
Y no.
Ahí está la gracia.
Te cuento.
Verás, yo soy gordo desde que tengo memoria.
He hecho dietas hasta cansar.
Todas las que se hacían famosas, yo las probaba.
Y no funcionaba ninguna.
Es decir, sí que perdía peso al principio, pero a costa de sufrir pasando hambre.
Pero después siempre lo recuperaba.
Y así fue hasta que decidí que ya no iba a hacer ninguna dieta más.
Se acabó.
Si el universo quería que yo fuera gordo, sus razones tendría.
Pero un día trasteando por YouTube, vi un vídeo que explicaba la lógica de la alimentación para adelgazar.
No me preguntes qué vídeo es, porque no me acuerdo.
Pero hay cientos o miles que lo explican.
La cuestión es que me dio por probarlo.
Y ¡sorpresa!, estaba requetebueno todo lo que me cocinaba.
Y mira, aunque no me beneficiara para adelgazar, seguiría cocinando de esta manera, porque da igual lo que cocine, que todo está muy rico.
Y, además, como no lo veo como una dieta para adelgazar, porque como absolutamente de todo, eso hace que mi postura no sea la de estar obligado.
Es cierto que ya no como patatas fritas, y eso j*de.
Pero he encontrado un sustituto fantástico.
Así que sin problemas.
Bueno, ¿y por qué te cuento esto, si a ti te debe importar un rábano si yo adelgazo o no?
Pues porque nos viene al pelo para explicarte algo que les pasa a los pequeños empresarios.
Y es que la mayor parte de las tareas que deben ejecutar como empresarios, no las hacen porque no les gusta hacerlas.
Así que las retrasan constantemente.
O nunca las hacen.
¿A quién le apetece meterse en el despacho para liarse con aburridos Excel?
¿O ponerse a reflexionar sobre lo que ha pasado y por qué, y cómo cambiarlo a partir de mañana?
¿O aprender sobre marketing, finanzas, productividad, liderazgo, gestión de personas, o lo que sea que le haga falta?
A nadie.
Es mucho más entretenido hacer eso que ya se domina.
Eso que perfectamente se podría subcontratar para que lo hiciera otra persona y tú liberarte, ¿verdad?
Entonces, ¿cuál es la solución?
Porque te guste o no, hay cosas que solo puedes hacer tú.
Y puedes estar completamente seguro de que si no las haces tú, no las va a hacer nadie.
Pues mira, la solución es encontrar el modo de que lo que sea que tengas que hacer, te guste hacerlo.
Y ya sé que todo lo que se sale de lo que dominas es un peñazo.
Pero has de encontrar el modo.
No sé, date premios, busca aplicaciones que lo hagan más cómodo, o lo que sea.
Pero consigue que te guste.
Porque hacerlo obligado, ni te motiva, ni le dedicarás el esfuerzo y el cariño que necesita.
Así que ya sabes, encuentra el porqué, y la consecuencia de la mejora de tu negocio y de tu vida te vendrán casi como por arte de magia.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Hacer deporte para adelgazar no me ha gustado nunca, sin embargo, pasear mientras escucho podcasts sí que me entretiene. Y ahí me tienes cada mañana dándome un paseo de 1 hora, que como voy escuchando y aprendiendo de otros, se me pasa sin darme cuenta.