La mayoría de los empresarios con los que he trabajado se sorprenden cuando les digo que les hace falta un plan de negocio.
De hecho, ese es lo primero sobre lo que trabajamos, indistintamente de lo que quieran solucionar.
Y sí, es verdad eso que dicen muchos de que para qué lo quieren, si después no se cumple.
Pero aun así es un básico en cualquier empresa.
Da igual que tengas cientos de empleados, o que estés tú solo como autónomo.
Es imprescindible.
¿Y por qué?
Porque te sirve de guía.
Porque es donde tienes las “reglas” de tu negocio.
Porque es el recordatorio al que puedes acudir cada vez que se te olvida hacia dónde va tu empresa.
Algo que suele darse cuando las cosas no van todo lo bien que te gustaría.
Si aún no has iniciado tu negocio, esto es lo primero que tienes que hacer.
Y si ya llevas años con tu empresa y no lo tienes, ya tardas en empezar a hacerlo.
Porque esa reflexión que necesitas hacer para realizarlo te ayuda a ver cosas que a primera vista no se ven.
Si no sabes por dónde empezar, y no quieres contratar ayuda profesional, busca por internet, que hay cientos de páginas web donde te explican paso a paso cómo hacerlo.
Y, también, decenas de aplicaciones diseñadas para cumplimentarlos.
Pero si de algo te sirve mi experiencia, no pagues para que te lo hagan.
Porque como con todo, para esto también hay expertos que se dedican a hacer los planes de negocios de otros.
Y aunque sí es verdad que te quedará muy bonito, y seguramente estará más completo que si lo hicieras tú, solo te servirá para tenerlo en un cajón y enseñarlo.
Porque no tendrá tu esencia.
O al menos no toda.
Y eso, amigo mío, es fundamental.
Es cierto que no es fácil de hacer.
Bueno, fácil de hacer sí que lo es.
Pero si quieres que de verdad te ayude, vas a tener que reflexionar bastante.
Y quizá por eso muchos no lo hacen, o lo empiezan y lo dejan a medias.
Pero créeme que merece la pena.
Hazlo.
Pruébalo.
Ponlo por escrito.
Porque ya verás como cuando lo tengas acabado te sorprenderá su potencial por la claridad que te aportará a nivel general.
Yo estoy estos días con el de mi nueva empresa.
El borrador lo hice en una tarde, porque ya he hecho un montón y lo tengo de mano.
Y también, porque tengo bastante claro qué quiero que sea esa empresa.
Pero no me vale todavía.
Sí que me serviría así como lo tengo para presentarlo en cualquier sitio que me lo solicitaran.
Pero para mí no es suficiente.
Porque para mí es una guía a la que acudo constantemente, aunque me lo sepa de memoria.
Y dejándolo así sé que es como si estuviera a medias.
Después, cuando ya lo acabe, quizá solo le habré cambiado 4 frases.
Pero ese tiempo de meditación y análisis, me ayuda a clarificar mis ideas sobre el negocio.
Y para que te hagas una idea de lo importante que es, bastará con que te recuerde que ya tenía una marca comercial pensada, y que tras analizar bien la propuesta de valor que quiero ofrecer, no le pega.
Imagínate que hubiera tirado para adelante con esa marca solo porque me gustase el nombre.
Quizá sí que habría quedado bonito en los letreros, pero yo nunca me habría sentido del todo cómodo.
Así que ya sabes, si no tienes plan de negocio, ponte con ello, porque el tiempo que le dediques te habrá merecido la pena.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Pon en tu empresa un plan de negocio