Hoy te voy a contar, aunque de manera muy resumida, qué es lo que tienes que hacer cuando quieres lanzar un nuevo producto o servicio al mercado.
Y también, qué es lo que más habitualmente se hace, y por lo que después la mayoría de los lanzamientos no funcionan.
Primero, lo que se debería hacer (insisto en que está muy resumido):
- Echas un buen vistazo al mercado (competidores directos e indirectos) para saber qué es lo que están ofreciendo y cómo lo están ofreciendo.
- Te confirmas a ti mismo si es buena idea lanzarlo tal y como lo habías pensado, o si has de cambiar la idea.
- A partir de aquí determinas cuáles serán sus características: en qué consiste, cómo funciona, etc.
- Determinas los beneficios que obtendrán quienes lo compren
- Haces los cálculos de costes de fabricación o de ejecución del servicio
- Defines el margen que quieres sacar, y le marcas un precio de venta
- Defines cuál será el proceso de comercialización: quién y cómo lo va a vender, cómo se hará la posventa, etc.
- Si es que lo precisas, buscas los proveedores que se encargarían de fabricarlo, de venderte las piezas, o de lo que sea.
- Formas a quienes lo van a vender y a todo el personal que de alguna manera vaya a estar relacionado con el nuevo producto o servicio.
- Creas en la web una página específica de producto y, si es conveniente, haces mención en la home.
Aparte de todo esto, hay otras 2 cosas importantes:
Por un lado, que todo esté puesto por escrito en un documento para que podáis revisarlo tú, o tu personal, cuando sea necesario.
Y por otro, establecer un sistema de seguimiento de resultados.
Una vez hecho todo esto, ya puedes hacer el lanzamiento e iniciar la comercialización informando a tus clientes habituales, haciendo publicaciones en redes sociales, contratando publicidad, y cualquier cosa que se te ocurra para que el mercado sepa que tú vendes ese producto o servicio.
Fácil, ¿no?
Pues bien, esto es lo que hacen la inmensa mayoría de los empresarios:
Se saltan todos esos pasos, y van directamente a la comercialización.
Hacen un mini proyecto en su cabeza, y sin complicarse mucho lo ponen a la venta.
Punto.
Y después se preguntan por qué sus competidores venden y ellos no.
O por qué, aun teniendo un producto o servicio tan bueno, nadie se lo compra.
A ver, está claro que seguir todos esos pasos cuesta tiempo y dinero.
Pero siempre será más barato que no seguirlos.
Muchos no los siguen porque no lo saben, y otros muchos porque quieren ahorrarse el tiempo y el dinero por si después no funcionara su idea.
Lo que pasa es que, si no haces la inversión en tiempo y dinero, y después no funciona, nunca sabrás si es porque lo hiciste a las bravas (sin seguir los pasos lógicos) y por eso estaba todo mal preparado y sin fundamentos, o porque en realidad no era tan buena idea.
En fin, cada uno sabe lo que hace o no hace en su empresa.
Pero si quieres hacer las cosas bien y no sabes, seguramente aquí encontrarás una solución.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Lo curioso es que, de todos estos pasos, lo más fácil es lo que justamente no se hace.