A veces somos los mismos empresarios los que complicamos la vida a los clientes para que nos compren.
No nos damos cuenta.
Y, en todo caso, seguramente lo hacemos porque creemos que es lo mejor.
Pero… ¿qué piensa el cliente de esto?
Te pongo en contexto.
Verás, quiero comprarme unos zapatos.
La marca de zapatos que quiero comprar tiene muy pocas tiendas en mi zona, y en las que hay, no está el modelo que quiero.
Así que no me queda otra que comprarlos online.
Hasta aquí bien. Me jode, pero bien.
Entro en la web y flipo tanto con todo lo que tienen, que al final decido tirar la casa por la ventana y comprarme 2 modelos distintos.
Bueno, al menos es lo que pretendía, porque conseguirlo no lo he conseguido.
¿Y sabes por qué?
Pues porque el director de marketing, el gerente, o quien demonios sea de esa empresa que piensa en los clientes, de verdad que piensa muy mal.
Resulta que le doy a botón de comprar y no me deja.
Primero le echo la cumpla al navegador y abro la página en otro distinto.
Pero más de lo mismo.
Y cuando ya estaba seguro de que sería un fallo de la web y lo iba a dejar para otro momento, me doy cuenta de cuál era el verdadero problema.
Tenía que suscribirme a su web.
¿Te lo puedes creer?
Pues sí, tal cual te lo cuento.
Es verdad que a cambio te regalan 5€ en la primera compra, que está muy bien.
Pero es que yo no quiero suscribirme.
Ni tampoco quiero perder el tiempo rellenando datos.
Yo solo quiero darle al botón de comprar, meter los números de la tarjeta, y que me envíen mis dichosos zapatos.
Pero no, no hay forma.
Conclusión, que se quedan sin mi dinero.
Me esperaré a que en alguna tienda los tengan, o me compraré otros de otra marca, y ya está.
Tú pensarás que soy un cabezón, y que tampoco es para tanto.
Pero es que me fastidia.
Y no solo desde el punto de vista de consumidor, que por su manera de hacer las cosas no me permite gastarme el dinero en lo que me da la gana.
También me fastidia desde el punto de vista de mi profesión, porque ver cómo una empresa pierde ingresos y clientes porque a algún flipado del marketing se le ha ocurrido que para comprar hay que suscribirse primero, pues qué quieres que te diga, me enciende.
Mira, si tú quieres hacer cosas de estas está muy bien, yo te animo.
Pero por favor, piensa bien en la experiencia del cliente, porque puede que te encuentres cabezones como yo a los que les joda que lo traten como a un borrego.
¿No sería más inteligente vender primero y después ofrecer un descuento para la siguiente compra?
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Me voy de tiendas.