¿Fallar significa que no eres lo suficientemente bueno?
Algunos dicen que sí.
Y yo llegué a un momento en que me lo creí, porque me equivocaba tantas veces, que la única explicación lógica es que era malo en lo que hacía.
Malo de narices.
Pero el tiempo me demostró que no es verdad.
Y si no, que se lo pregunten a Steve Jobs que lo echaron de su propia empresa.
A Walt Disney, que lo despidieron de un periódico con la excusa de que carecía de imaginación.
O a Michael Jordan, que lo excluyeron del equipo de baloncesto de la escuela.
El truco está en no dejar que el fallo te defina.
Y, por supuesto, que no te lo tomes de manera personal.
Porque en tu empresa no eres el “tú” persona el que está metiendo la gamba, eres el “tú” empresario el que lo está haciendo.
Y la diferencia es importante.
Si te equivocas, te levantas, te sacudes el polvo, y continúas adelante.
Y no dejes que nadie te diga que eres un inútil y que más te valdría buscarte un empleo y dejar de jugar a las empresas, como me dijeron a mí una vez.
Especialmente, si quien te lo dice no es empresario.
Porque no tienen ni idea.
Y lo que tú aprendes con cada trompazo no lo aprendes ni en cien másteres.
Pero, tampoco te regodees.
Usa el aprendizaje para no tropezar en lo mismo.
Porque si no, eso ya sería vicio.
Ahora bien, aunque fallar, puedes estar seguro de que no significa que no vayas a conseguir el éxito que buscas, sí puedes hacer que el camino sea más “dulce” si vas de la mano de quien ya ha fracasado.
Porque fracasarás en menos cosas, en las que fracases sufrirás menos dolor, y levantarte será mucho más fácil.
Tú decides.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Dicen por ahí, que hay dos tipos de empresarios… los que han fracasado, y los que van a fracasar.