Es curiosísimo cómo cambian las cosas de un día para otro, ¿verdad?
Todos lo sabemos, y somos conscientes de que puede pasar.
Hoy estamos aquí, y mañana no lo sabemos.
Pero no lo pensamos activamente.
Solo lo tenemos ahí.
Te cuento esto, porque hasta hace apenas una semana, yo estaba muy feliz con mi negocio y con cómo planteaba mi futuro.
De hecho, y como sabes, estaba en proceso de cambio de la estrategia de servicios, habiendo eliminado la opción de mentoría 1 a 1, que hasta hace unas semanas era mi servicio principal.
Pero las cosas pasan.
Y a mí me ha pasado.
Me han puesto delante un caramelito al que me cuesta decir que no.
Y me cuesta decir que no, porque así somos los emprendedores.
Hasta ahora me había resistido a todas las propuestas de negocio que me habían hecho.
Básicamente porque estaba muy centrado en el mío y, además, casi todas implicaban compartirlo con socios.
Y ya sabes lo negado que soy para todo eso de tener socios.
Pero esta es un pelín diferente.
Especialmente, porque se complementa al 100% con los servicios de consultoría y mentoría que ofrezco.
Voy a montar una asesoría de empresas.
Ya sabes, contabilidad, impuestos, nóminas, y todas esas cosas.
Y es que me venden una cartera de clientes, y me tiro a la piscina de lleno.
Y aunque sí voy a tener una socia, me fío completamente de ella porque es mi hermana, y dejaremos todos los temas claros desde el principio para evitar problemas futuros.
Que los habrá, no tengo ninguna duda.
¿Significa esto que voy a dejar de ayudar a empresarios en todo lo relacionado con la gestión, la organización, la productividad, la estrategia, y todo lo que hace falta para que un negocio funcione bien?
Ya te digo yo que no.
Ni de lejos.
Todo lo contrario.
Esta nueva empresa me va a servir para dos cosas:
La primera, para reforzar los servicios que ya presto y los que voy a ofrecerte más adelante.
Y la segunda, y quizá la que más me motiva, para ver si soy capaz de ofrecer un servicio de asesoría diferente al que todos conocemos, y que se centra básicamente en que te hagan la contabilidad, las nóminas, y te presenten los impuestos. Punto.
Porque otra cosa no, pero las asesorías son bastante simplonas en cuanto al servicio que ofrecen, aunque se les llene la boca con la palabra ASESOR.
En fin, esto quería contarte hoy.
Ya te iré diciendo cómo avanzo con el tema.
Porque para más inri, he de prepararlo todo en menos de 1 mes.
¿Seré capaz?
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Dame ánimos.