Lo que pasó en sábado en la Eurovisión, me hizo pensar en una realidad que vivimos los empresarios cada día.
Y es que, por mucho que te esfuerces por tener el mejor producto o servicio, quien de verdad marca su éxito son los clientes.
Y es en ellos en quienes debes pensar.
Creando lo mejor, sí, pero dándoles lo que quieren.
Verás, en Eurovisión hay tres tipos de jueces:
Los jurados oficiales de cada país, que se supone que votan basándose en distintos parámetros “técnicos”.
El público general, que son los que votan desde sus casas.
Y el público que está en la sala de conciertos, que no cuenta su voto, pero demuestran su elección según su comportamiento durante la canción.
Pues bien, este año, la favorita de los jurados oficiales era Suiza, a la que, según parece, le dieron la mayor votación de la historia.
Y mira, probablemente fuera muy buena a nivel técnico, pero desde luego no era la mejor comercialmente hablando, y se demostró porque fue la quinta más votada por el público desde sus casas.
No la primera, sino la quinta.
¿Significa eso que el jurado oficial se equivocaba?
Pues no, solo significa que lo que opinan los que saben, y lo que opinan los posibles consumidores, es muy distinto.
La favorita del público general era la croata, y como la anterior, se demostró en las votaciones, recibiendo la puntuación más alta en el televoto.
¿Significa que el jurado oficial no tiene ni idea de música?
No.
Significa que los consumidores buscan cosas que no siempre tienen que ver con la calidad, y sí más con cómo se sienten con ello.
Y después tenemos la favorita del público presente en el salón de conciertos, y que por cómo actuaron, estaba claro que, probablemente, la mejor para ellos era la española.
¿Significa que el jurado oficial no tiene ni idea de música, y que la gente desde sus casas tiene un gusto musical pésimo?
Pues no, tampoco.
Significa que muchas veces los clientes solo pueden valorar si es para ellos lo que pretendes venderles, cuando pueden vivirlo de cerca, ya sea tocándolo o probándolo antes de comprar.
Al final, la canción que ganó fue la suiza, porque entre la alta votación del jurado oficial, y lo que votó el público general, sumó suficiente para pasar a la croata, que era la que de verdad gustaba.
España quedó de los últimos de la tabla, aunque mi opinión es que otro gallo habría cantado si solo votasen los presentes en el salón.
Ahora bien, ¿quién va a ser el verdadero ganador de todo esto?
Pues el tiempo y las ventas de discos lo dirán.
Porque sí, el chiquillo de Suiza se llevó un micrófono de cristal, y el orgullo de haber sido el más votado.
Pero, al final, quien se llevará el gato al agua será quien más dinero meta en su cuenta bancaria.
Aunque claro, quizá para el suizo es más importante el estatus de haber ganado, que el dinero que le pudieran dar los consumidores.
¿Tú qué preferirías, estar en lo alto de la tabla, o ser el que más venda?
Porque yo lo tengo claro.
En fin, como siempre, quienes tienen el poder de levantar un negocio son, sin ninguna duda, los clientes.
Así que crea productos y servicios pensando en ellos, y no en ser mejor que tus competidores, o en que aquellos que no son tu público hablen bien de ti.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero