¿Tú sabes la de veces que alguien me ha dicho aquello de… “es que no tengo tiempo”?
¿Y las que lo he dicho yo mismo?
No lo sé.
La verdad es que no tengo ni idea.
Pero estoy seguro de que es un número muy exagerado.
Y mira, hay veces que ese “no tengo tiempo” tiene sentido y solo te retrasa.
Pero cuando al que dice “no tengo tiempo” le cuesta dinero, ya no sé yo hasta qué punto tiene lógica.
Yo creo que es que ni siquiera se paran a pensar lo que están diciendo.
Verás.
Hoy he comido con un cliente y todos sus empleados porque celebraba su 65 cumpleaños.
Bueno, no celebraba los 65 años, celebraba que cumplía 65 y no se iba a jubilar todavía.
Pero no por falta de ganas.
La cuestión es que hablando de algunos de los procesos que seguían, le he comentado que había una forma de reducir en aproximadamente un 30% el tiempo que 2 de sus empleados dedicaban a sus tareas.
Como eso le ha llamado la atención, ha querido saber más.
Cuando le he dicho que su coste mensual solo iba a aumentar en 79€ al mes, se le han puesto los ojos como platos y, sin saber más, me dice que lo pongamos en marcha a partir de la próxima semana.
Y Bien. Todos contentos.
Al menos hasta que le he dicho que para implementarlo un empleado debía dedicar 1 semana entera a la configuración.
A ver si aciertas lo que me ha dicho.
Efectivamente, “no tengo tiempo”.
Bueno, no lo ha dicho con esas palabras.
Lo ha dicho con estas: “Ufff, entonces vamos a tener que esperar, porque ahora no tenemos tiempo”
Toma ya.
A partir de ahí ya daba igual lo que le explicara, porque no había manera de que cediera.
No le ha servido que se iba a ahorrar en tiempo de dos de sus trabajadores la nada despreciable cantidad de 1200€ al mes.
No le ha servido que sus clientes también iban a notar una notable mejoría en el proceso.
No le ha servido nada.
Él solo veía que ahora tenían mucho trabajo y que no tenían tiempo para estos cambios.
Vale.
Lo puedo comprender.
Pero si lo pensara bien, yo creo que cedería.
Pero es que no quiere.
Y no es que le dé igual ahorrarse ese dinero.
Es que ahora mismo, para él tiene más valor no cambiar su dinámica de trabajo, que el ahorrarse 1200€ al mes.
Al menos he conseguido que lo volvamos a hablar en un par de meses.
Pero solo cuando le he dicho que el ahorro anual estaría por encima de los 14000€.
No sé, ya veremos.
De momento hemos quedado así.
Y lo siguiente ya eran los postres.
Mira, tiempo no vas a tener nunca, ni aunque lo tengas.
Pero no es que no dispongas de los minutos o las horas.
Es porque todo depende del valor que tenga para ti lo que sea que vayas a hacer en un determinado tiempo.
Así que la próxima vez que tengas la intención de decir “no tengo tiempo”, párate unos segundos a analizar rápidamente si es una respuesta automática, o si es que no tiene valor para ti.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – ¿Cómo andas tú de tiempo?