Yo no entiendo a los que piensan que la suerte es el motivo de lo que les pasa.
Y mira, los que se esconden tras de ella cuando hay algo que celebrar, todavía tienen un punto a su favor por humildes.
Pero los que lo hacen cuando las cosas les van mal, no tienen perdón.
Antes, cuando éramos niños, todo era gracias, o por culpa, de la suerte.
Si la chica que te gustaba aceptaba salir contigo, habías tenido suerte.
Y si no, entonces no.
Y lo mismo con todo lo demás… los exámenes, los equipos, los castigos…
Pero, ¿qué sabíamos nosotros de la vida en aquellos entonces de la adolescencia?
Ahora bien, cuando ya eres adulto, seguir dándole gracias o culpando a la suerte ya no tiene sentido.
Y menos cuando la postura que se adopta es la de decir que cuando a otro le ha pasado algo bueno ha sido por suerte, pero cuando no te pasa a ti es por mala suerte.
Al final, para bien o para mal, la suerte es una excusa.
Especialmente para los perdedores.
O quizá es una forma de explicar lo que no se sabe explicar de otro modo, o de no aceptar la realidad.
No lo sé.
Lo que sí sé es que yo hace mucho tiempo que no creo en ella.
Hace mucho que acepté que si algo me sale bien es porque soy bueno y me lo he trabajado.
Y si me sale mal, es porque no me he preparado lo suficiente.
Tú, si quieres, puedes seguir pensando que necesitas suerte para conseguir lo que sea que quieras conseguir.
Allá tú.
Pero ya te digo yo que, por ejemplo, la chica que te gusta no te aceptará por suerte.
Lo hará porque vistes, hablas, te comportas, etc. como a ella le gusta.
Y tu empresa tampoco va a ir mejor por suerte.
Lo hará porque te formas y porque tomas decisiones acertadas.
En cualquier caso, y ya para dejarlo aquí, que me parece que estoy un pelín ñoño, lo que sí deberías saber es que si por lo que sea prefieres depender de la suerte, lo que en realidad estás haciendo es aceptar que eres una marioneta de las circunstancias, y que cualquier cosa tiene el control sobre ti, y no al revés.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Me encanta ese chiste que dice: «Qué suerte tengo desde que estudio, porque apruebo todos los exámenes».