Si eres empresario vas a fracasar.
Quizá no quebrarás tu empresa o no te arruinarás, como me ha pasado a mí ya un par de veces.
Pero vas a fracasar.
Será en algún proyecto en el que hayas puesto grandes esperanzas, en la confianza depositada en empleados, o en la clavada por la espalda de algún cliente.
Pero pasará.
Y sabiéndolo, qué menos que estar preparado.
Porque fracasar duele.
Y te lo digo yo que me paso la vida fracasando.
Aunque también es una oportunidad para crecer.
Bien.
Lo que has de saber del fracaso, es que suele seguir siempre una ruta que rara vez cambia, y que se divide en cuatro etapas:
Todo empieza con la mala gestión de las expectativas, porque solemos tenerlas demasiado altas con respecto al éxito que esperamos alcanzar y creemos que el triunfo será fácil y rápido.
Sin embargo, lo que estamos es preparando una decepción.
Lo siguiente son las renuncias que hacemos de las cosas importantes de nuestra vida, en pos de lo que queremos conseguir, pero sin ser demasiado conscientes de si eso a lo que renunciamos es realmente necesario o no.
A continuación llega el trompazo y el dolor cuando nos damos cuenta de que no vamos a conseguir el objetivo.
Y este dolor no tiene por qué ser resultado de una pérdida. Basta con que por culpa de ello nos sintamos menos buenos.
Y por último está la vuelta, que según cómo haya sido el fracaso y las ganas que tengamos de ganar, puede llevarnos más o menos tiempo prepararnos para volver a la carga.
Vale, ahora que sabes qué ruta sigue, lo que deberías hacer es estar pendiente cuando te las vayas encontrando.
Sé realista con tus expectativas, porque soñar está muy bien, pero nada que merezca la pena se consigue rápida y fácilmente.
Si renuncias a algo, asegúrate de que eso te va a ayudar a lograr lo que quieres, porque si no, puede que tu pérdida sea doble.
Y prepárate para los golpes, porque es una posibilidad más que real.
Y que te pase jode, pero que no te lo esperes, jode el doble.
En fin, para acabar, y aunque está más que explotada esta expresión, te la voy a decir: “fracasar no fracasas, solo aprendes de una manera más dolorosa”.
Así que no tengas miedo, porque quizá lo que te enseña te da la llave para conseguirlo a la siguiente.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero