Dicen que el segundo es el primero de los perdedores.
Y según cómo lo miremos, podríamos decir que es una verdad como una casa.
De hecho, si te fijas en la entrega de medallas de cualquier competición deportiva, verás que, por regla general, los medallistas de plata están más tristes que los otros dos.
El medallista de oro está exultante porque ha ganado la competición.
El medallista de bronce está muy feliz porque se ha subido al podio.
Y el medallista de plata, aunque se hubiera quedado a solo una décima del primero, lo podrás ver frustrado porque su postura es que no ha quedado el primero.
No se fija en si ha mejorado su marca personal, ni que ha quedado el segundo de entre un montón de otros deportistas, solo ve que no ha quedado el primero.
Y eso le hace sentir un perdedor.
Esto, que es un tema muy estudiado en psicología, tiene una explicación lógica, y es que a las personas nos importa menos lo que conseguimos, que el cómo percibimos eso que conseguimos.
Es decir, que nos pesa más lo que podríamos haber logrado, que los propios logros.
Ahora bien, esta postura derrotista, que en el deporte ya de por sí es bastante dura, en el mundo de la empresa puede ser demoledora.
Y por la cuenta que te trae, no te la puedes permitir.
Tú tienes que centrarte en lo que consigues tú, no en lo que consiguen los demás, ni en lo que podrías haber conseguido.
No pienses que si tú has conseguido, por ejemplo, un 5% de aumento en la facturación, cuando esperabas conseguir un 10%, eres menos que tu competidor que ha conseguido un aumento del 15%.
Porque quizá, tu 5% es mucho más rentable que el 15% del otro.
Así que, celebra tus éxitos, aunque no hayas alcanzado los objetivos que te marcaste, porque si has mejorado, aunque sea un poco, ya es todo un logro.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Centrarte en los logros te ayuda más que fustigarte por no haber conseguido lo que querías.