Hoy la cosa va de dinero.
En concreto de la relación entre ingresos y gastos.
Así que estate atento.
Verás, hasta el empresario menos avezado sabe que si factura 10.000 € al mes y tiene también unos gastos de 10.000 €, es que las cosas no van demasiado bien, ¿verdad?
Es soportable porque ni gana, ni pierde, y por eso puede “sobrevivir”.
Pero está claro que no es lo más inteligente.
Pues bien, te voy a contar qué es lo que hacen la mayoría de esos empresarios cuando se dan cuenta del asunto.
Y verás por qué es un error.
Lo que hacen es enfocarse en los gastos.
En concreto, en recortarlos.
Y mira, analizar, optimizar y recortar está muy bien.
Aplaudo a los que lo hacen.
Pero hacerlo tiene un PERO como una catedral…
Resulta que optimizar gastos tiene un límite.
Sí, tal cual como te lo digo.
Llega un momento en que no se puede recortar más.
Aun así, los que no lo saben, como no lo saben, siguen recortando como locos hasta llegar a situaciones realmente complicadas.
Y lo que en principio era plausible, se puede convertir en un problema de dimensiones desconocidas.
Entonces, si la solución no es recortar gastos, ¿cuál debería ser?
Pues lo otro.
Los ingresos.
¿Y por qué?
Pues porque no tienen límite.
Puedes aumentarlos todo lo que quieras.
Si facturas poco, vende más.
Si los beneficios son justos, o no existen, vende más.
Si…, vende más.
Punto.
Y claro, puede que me digas…
“Ya, pero es que si aumento las ventas también me aumentan los costes”.
Pero mira, a esto ni siquiera te voy a contestar.
Solo te voy a decir que sí, que hay casos en los que vender más es contraproducente porque la inversión que tienes que hacer puede que no te resulte rentable.
Pero incluso así, la solución es ingresar más.
Así que ya está.
Deja los costes donde están, y céntrate en los ingresos.
Porque es la única manera en que la relación entre lo que entre y lo que salga caiga del lado bueno.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Controla tus números, y si no sabes, lo que te hace falta es estudiar, o buscarte un mentor.