No siempre para ser creativo y hacer que tu negocio sea más rentable necesitas ser un lumbreras.
A veces basta con que tengas una necesidad.
Mira, allá por los años 90, los equipos de limpieza del aeropuerto de Ámsterdam tenían un problema.
Resulta que la mayoría de los hombres que entraban en los baños tenían la fea costumbre de mear salpicando por todos lados.
Este problema, evidentemente, no era exclusivo de los holandeses, porque si has viajado por distintos aeropuertos lo habrás visto.
Pero fueron ellos los que encontraron una solución.
Y no sé si fue porque a esos limpiadores les daba más asco, o si fue por casualidad, pero dieron con una solución que acabó ahorrándoles a ellos un dineral, y después también a los demás que lo implantaron.
Verás, lo que hicieron fue tan simple como poner una pegatina con forma de mosca en los urinarios.
Menuda ocurrencia, ¿no?
Pues sí.
Pero este absurdo detalle hizo que los hombres, cuando meaban, intentaran darle al insecto que estaba colocado en el centro.
Y, por lo tanto, redujo las salpicaduras alrededor del váter.
¿El resultado?
Un 8% anual de reducción de costes de limpieza.
¿La lección?
Que hasta la creatividad en su forma más simple puede tener un alto impacto en los resultados.
Mira, la creatividad no es inventar la rueda.
La creatividad son los pequeños detalles que marcan la diferencia.
Y, por consiguiente, deberías dejar de buscar la novedad extrema y la innovación radical, y centrarte mejor en combinar lo que ya existe de manera diferente.
Primero piensa en lo que necesitan los clientes.
Después analiza cómo lo está resolviendo tu competencia, y cómo lo estás resolviendo tú mismo.
Y, por último, valora cómo puedes mejorarlo.
Porque aunque tampoco es sencillo de hacer, desde luego que será más fácil y rápido que innovar con cosas que no existen.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Si necesitas innovar y no se te ocurre nada, quizá yo pueda echarte una mano.