Si hay algo que aterra a cualquier persona es ser rechazado.
No es un sentimiento literal.
Si te preguntasen que por qué no haces algo, no dirías que es por miedo a que te rechacen.
Pero sí, casi siempre es por eso, aunque no lo admitas.
Es miedo a que no te quieran.
Por eso es por lo que te pones nervioso cuando eres el nuevo de la clase.
Por eso es por lo que te sudan las manos cuando visitas a un cliente nuevo.
Por eso marcas precios de venta bajos.
Y por eso es por lo que ganas menos de lo que mereces.
Piénsalo.
¿Cuál es la razón por la que pones precios bajos?
A mí me han dado mil excusas, y a cuál más absurda.
La que más me chirría, y que ya te comenté no hace mucho, es la de que “no es justo que los clientes deban pagar más por algo que yo les puedo dar más barato”.
¿Tanto cuesta entender que el precio comunica valor?
¿Tan difícil es ver que justo porque tienes precios bajos, vendes menos y no más?
Claro, es verdad que si tienes precios bajos no tienes que dar las mismas explicaciones que si los tuvieras altos.
Te basta con decir: “es que soy más barato”.
Pero la gente no compra por precio.
Nunca.
Tú tampoco compras por precio.
La gente compra por la confianza que percibe a todo lo que envuelve aquello que va a comprar, incluido el precio.
¿O no te genera desconfianza cuando algo que percibes como de alto valor te lo vendan barato?
Creo que no hace falta decir más.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero