Te voy a hacer una pregunta que muchos empresarios no saben responder.
¿Cuánto te cuesta producir una unidad de lo que sea que vendes?
O si lo que vendes son servicios, ¿cuánto te cuesta una hora de ese servicio?
Me estoy refiriendo al coste total sumando los costes directos y los indirectos.
Es decir, los que necesariamente precisas para ejecutar el trabajo, y los que aunque no sean imprescindibles para ejecutar el trabajo, sí que lo son para mantener el funcionamiento normal de la empresa.
¿Qué, lo sabes o no?
Si lo sabes, bien por ti, y casi que puedes dejar de leer ya aquí mismo.
Y si no lo sabes, o no estás del todo seguro, pues sigue leyendo, porque… ¿No crees que esta es una información que deberías saber obtener?
Mira, a mí, que no lo sepas, o no estés seguro, no me extraña nada, porque es sorprendente la cantidad de empresarios que no tienen ni idea de esto.
Cuando eres pequeño, se suele echar la culpa de que las cosas no vayan bien, a que no se vende lo suficiente.
Cuando quizá el problema es que no es rentable lo que se vende.
Pero cuando no eres tan pequeño ya no vale esa excusa.
Y créeme que lo he visto en empresas que facturan millones de euros al año.
Sí, sí, tal y como te lo digo.
Facturan millones y son incapaces de decir con detalle cuánto les cuesta lo que hacen.
¿Y por qué pasa esto?
Pues porque muchos se basan solo en los números gordos.
O sea, que hacen la famosa cuenta de la abuela.
Pero esto tiene un problema, y es que, cuando “por suerte” has marcado los precios con buen margen, probablemente estés ganando.
No sabes muy bien por qué, pero ganas.
Pero si las cosas se tuercen un poco, o no has tenido tanta suerte al marcar los precios con buen margen, pues lo que hasta ayer era maravilloso hoy puede convertirse en la peor de tus pesadillas.
Así que fíjate tú si es útil.
La cosa es que, si no saberlo, ya es grave de por sí, pero es porque no sabes calcularlo, pues aún tiene un pase.
Pero no saberlo porque es que te importa un pepino, ya no lo entiendo tanto.
Aunque claro, cuando las cosas vienen mal dadas, siempre queda la opción de echarle la culpa al gobierno, a los impuestos, a los currantes, o a lo que sea.
Tú haz lo que quieras, pero si yo fuera tú, dedicaría algo de tiempo a intentar sacar hasta el más mínimo detalle de lo que te cuesta hacer lo que haces.
Porque no serías el primero que después de hacer números descubre que eso que tanto vende en realidad le está costando dinero.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Las empresas que funcionan bien son aquellas en las que alguien está pendiente de todos y cada uno de los detalles, y saber cuánto cuesta lo que se hace es de esos detalles imprescindibles de controlar, porque es el único modo de saber cuánto se gana, o si se está ganando.
PD2 – Para los que quieren saberlo, pero no les salen las cuentas, es aquí.