¿Tú qué opinas, que eres un buen empresario, o que eres un mal empresario?
¿Te lo has preguntado alguna vez?
¿Qué te dices más a menudo con respecto a tu labor de empresario: “soy la pera limonera”, o “más me valdría buscarme un empleo y dejar de jugar a juegos de mayores”?
Bueno, pues pienses lo que pienses, puede que estés equivocado, y hay un efecto por ahí llamado “efecto Dunning-Kruger” que da la explicación.
Y dice que hay personas con baja habilidad que tienen tendencia a sobreestimarla.
Pero también, que hay personas con alta habilidad que tienden a subestimarla.
O sea, que hay personas que no tienen ni idea de algo, pero creen que saben mucho.
Y personas que saben mucho, pero que creen que no lo suficiente.
Seguro que tienes un empleado que encaja en esto, que lo hayas visto alguna vez en alguien cercano, o incluso que seas consciente de que te pasa a ti mismo.
La cuestión es que, si ya de por sí esto es un problema en cualquier ámbito, en el caso de tu labor como empresario puede tener consecuencias importantes, porque te puede llevar a tomar malas decisiones, cometer errores costosos, e incluso, poner en riesgo el negocio.
Por ejemplo, si sufres este efecto, puedes…
Subestimar a tu competencia creyendo que tu negocio es mejor, y por ello, poner precios demasiado altos, cuando no corresponde, o todo lo contrario.
Invertir donde no toca, o cuando no toca, y que acabes teniendo unas pérdidas inmensas. O todo lo contrario, no hacerlo y perder importantes beneficios.
Y, por supuesto, no escuchar lo que te dicen los que te rodean, incluso cuando son críticas constructivas, y cometer errores.
O escuchar a quien no debes, y cometer también esos errores.
Yo reconozco que he padecido este efecto durante mucho tiempo.
Y me costó disgustos.
Hacía cosas como ir de chulo que lo sabía todo, y que un empleado de base me dejara en ridículo delante de los demás.
O como ya te he comentado alguna vez, perder ventas porque pensaba que no era lo suficientemente bueno, poniéndome la excusa de que no quería molestar a los clientes, y que después me dijeran que no me compraron porque no insistí, no porque no lo hubiera hecho bien.
También he visto casos, y alguno he vivido yo mismo, en los que se cree que por ver un vídeo en YouTube ya basta para aprender a hacer cualquier cosa.
En mi caso han sido, sobre todo, recetas de comida, que aun siguiendo al pie de la letra lo que cuentan, no me queda como en el vídeo, ni tampoco sabe como uno esperaría.
Y en el caso de alguno que conozco, querer hacer publicidad en Facebook y pretender aprender en un vídeo de 10 minutos, lo que hacen profesionales con años de experiencia.
Lo cual acaba, necesariamente, en pérdida de tiempo y de dinero. Y encima, decir que la publicidad no funciona.
En fin, yo no sé si tú has padecido este efecto, pero si lo estás padeciendo, o quieres evitarlo, lo que te recomiendo es que:
Reconozcas tus limitaciones y estés dispuesto a aprender de los demás.
Busca ayuda de los que saben, porque te ahorrarán tiempo y disgustos.
Y practica, practica y practica.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Vístete para lo que quieres, no para lo que eres.