Ayer estuve hablando con un empresario que me preguntaba que por qué debería contratar a un mentor.
Yo podría haberle dado un montón de argumentos, pero preferí limitarme a hacerle un par de preguntas:
¿Cuánto llevas con tu empresa?
¿Estás contento con los resultados que obtienes? Es decir, ¿ganas lo suficiente?, ¿la empresa obtiene beneficios?, ¿tu tiempo lo controlas tú?, ¿entras y sales cuando quieres?…
¿Vives como quieres vivir?
Como era de esperar, las respuestas que me dio fueron más bien vagas, pero no porque no quisiera darme pelos y señales, sino porque en una conversación así uno no entra en detalles.
Pero todas iban encaminadas en la misma dirección.
Sin embargo, no es lo que él quería escuchar.
Lo que él buscaba eran argumentos que le dieran una excusa lo suficientemente grande para no tener la sensación de estar tirando la enorme inversión que a él le suponía.
Yo le podía haber hablado de estadísticas varias y cosas de esas.
Pero para qué.
Si con las estadísticas pasa como con la moraleja del lobo, que uno no cree que le vaya a atacar a él hasta que le ve las orejas.
Aunque para cuando se le ven ya suele ser tarde.
Así que me limité a hacerle unas pocas preguntas más.
¿Cuánto crees que tardarás en conseguir los resultados que quieres por ti mismo?
¿Y estás dispuesto a esperar, a asumir los errores que cometerás, y a vivir con la eterna incertidumbre de no saber qué decidir sobre mil historias diferentes, o de si lo que decides es lo más adecuado?
¿Y cómo lleva tu familia que le prometieras que en poco tiempo todo sería mejor y que te tengan que ver tan agobiado?
Pues eso.
Poco más que decir.
Mira, nadie puede decirte si contratar un mentor es una decisión inteligente o no.
Entre otras cosas, porque siempre hace falta uno. Yo soy mentor y tengo mentores porque no lo sé todo.
Además, el simple hecho de que te lo cuestiones ya te está demostrando que sí que es una buena idea.
Y que lo contrates o no depende solo de 2 cosas: que vayas de sobrado por la vida creyendo que lo sabes todo y que nadie puede enseñarte nada, o que no tengas el dinero que cuesta.
Si eres de los primeros, allá tú.
Si eres de los segundos, haz números.
¿Cuánto vale tu tiempo?
¿Cuánto te costaría en tiempo y dinero tardar 1, 3, 5 o más años en alcanzar lo que buscas?
¿Cuánto vale para ti tener a quien preguntarle lo que no sabes responderte?
¿Cuánto…?
Yo no sé si este empresario acabará contratándome.
Puede que sí, o puede que no.
Si lo hace, tendrá que pagarme 1.800 € por cada mes que trabajemos juntos.
Y si no lo hace, pues eso que se ahorrará por ese concepto.
Aunque no sabemos si ese ahorro le será beneficioso, o si las pérdidas de tiempo, los errores y la incertidumbre le serán más o menos rentables.
El tiempo lo dirá.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Mi mentoría cuesta 1.800 € hoy, pero en cuanto me contrate este, o cualquier otro empresario dejará de estar disponible. Y si la vuelvo a sacar, te aseguro que su precio será mucho más alto.
¿Caro?
¿Barato?
Tú sabrás.