Aunque lo que vas a leer a continuación te parezca que no lleva ninguna enseñanza, sí que la lleva, y de las grandes.
Verás, el jueves me pasó algo en un avión, que no me había pasado nunca, y que me gustaría contártelo, para que veas que hasta las empresas grandes hacen cosas absurdas.
Bueno, las empresas grandes, o el encargadillo de turno.
Que no sé yo.
Verás, la compañía en la que viajaba decide cambiar el avión por uno más grande, y juntar 2 pasajes en él.
Las razones, vete tú a saber cuáles.
Pero lo hizo.
Y bien, hasta aquí sin problemas.
A mí me da igual que el avión sea más grande o más pequeño, o que vaya más o menos lleno, si me lleva a mi destino según lo prometido.
La cuestión es que, al juntar 2 pasajes, los asientos asignados perdieron el orden.
¿Y qué implicó esto?
Pues para empezar, que se montó un caos en la puerta de embarque que provocó que el avión saliera con media hora de retraso.
Así que, para empezar, ya no estaban cumpliendo con lo prometido.
Pero eso no fue todo.
Para colmo, muchos pasajeros, incluido yo, que habíamos pagado por tener un asiento “mejor” (mejor en este caso es más adelante), nos enviaron a la cola del avión.
En mi caso me enviaron de la fila 10 a la 36.
Como a mí no me gusta ir en la cola, y justo por eso pago el extra del asiento, me quejé al encargadillo que había en el avión.
- “¿Por qué no me dejas sentarme en la fila 9 que está vacía?”
- “Porque es business y usted no ha pagado por ir en business”
- “Ya, pero he pagado por un asiento que se lo han asignado a otro pasajero y me castigan con ir en la cola”
- “Señor, le insisto en que en business no puede usted viajar porque no ha pagado por ello. Puede reclamar a la compañía para que le devuelvan lo pagado por su asiento. Y si no está de acuerdo, puedo llamar a seguridad y que lo desalojen del avión”.
- “¿En serio me amenazas con llamar a seguridad y bajarme del avión?, ¿Preferís perder lo que he pagado por el asiento y tener un cliente enfadado, que dejar que me siente en business, que de todas formas va a ir vacío?”
- “Así son las cosas señor. Diríjase al asiento que le indico, porque está retrasando la salida del avión”.
Absurdo de todas, todas, ¿no?
Esa compañía, o como te digo, el encargadillo, prefirió llevar el asiento de business vacío, devolverme a mí lo pagado, y recibir una queja y las malas reseñas que pudiera hacerles, antes que permitirme disfrutar del business.
Y mira, si el business en ese avión fuera como en los aviones trasatlánticos, que te puedes recostar, tienes tu propia televisión y te dan de comer o cenar en plan vip, pues podría entenderlo.
Pero es que en este avión, la diferencia era una cortina que separaba el área turista del business.
Los asientos son exactamente iguales.
Te aseguro que me dio tanta rabia, que si me hubiera podido permitir quedarme en la ciudad de partida, habría obligado al tipo aquel a que llamara a seguridad para que me sacaran del avión.
Y, después, lógicamente, les habría puesto una denuncia para que me indemnizaran y me pagaran todos los gastos de la pernocta.
Pero no podía, así que tuve que meterme el rabo entre las piernas y sentarme en la fila 36.
¿Tú cómo lo ves?
Yo saco 2 conclusiones.
La primera, que los grandes hacen con los clientes lo que les da la gana.
Y la segunda, que cuando las cosas se complican, las situaciones las solucionan personas, y no sé yo cómo de formado estaría el encargado ese, que a las primeras de cambio me amenazó con llamar a seguridad para sacarme del avión, haciendo perder dinero a la compañía porque tienen que devolverme lo pagado, y arriesgándose a las críticas y posibles denuncias.
En fin.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – La compañía es Iberia. Esa que se jacta de ser la que mejor cumple con sus horarios.