Hace un tiempo, navegando por internet, me encontré con una anécdota que explica de manera magistral lo que es la persuasión.
Y me parece tan buena, y que te puede ayudar tanto, que he pensado traértela aquí.
Verás, resulta que un señor se compra un terreno para hacerse una casa.
Ese terreno lindaba con otro, cuyo dueño era una persona de esas que ya está de vuelta de todo.
Lo primero que quería hacer el nuevo propietario, era cerrar la finca.
Pero se dio cuenta de que, si cerraba el lado que lindaba con el vecino, él también se beneficiaría, y por eso consideraba justo que la pagaran a medias.
Así que se dirigió al vecino y le preguntó: “Cuando se cierra un lado compartido en una finca, ¿quién paga el cierre?”
El vecino, que era más listo que los ratones coloraos, le dijo:
“Paga el que más prisa tenga”.
Y el nuevo propietario, la tenía. Así que su intento resultó ser un fracaso.
Bien.
Aquí viene el secreto de la persuasión.
Da igual cuánto amenaces, pagues o chantajees para que alguien haga lo que tú quieres.
Porque si no quiere hacerlo, no importa cuánto lo quieras tú.
La única forma de que alguien haga, de verdad, lo que a ti te interesa, es consiguiendo que quiera hacerlo.
¿Y cómo?
Pues a través de la persuasión.
Y aplicada a este caso, quizá al nuevo propietario le habría bastado con decirle al experimentado vecino, algo así:
“A mí me encanta trabajar la tierra desnudo, porque así me siento más cerca de la naturaleza. ¿Quieres que hablemos de la valla que separa las fincas?”
¿Lo entiendes?
Al final todo vale, siempre y cuando seas capaz de mostrarle a la otra persona los beneficios.
Y sirve igual para cerrar fincas, para hacer negocios, o para ligar.
Y si no, ya sabes, pagará el que más prisa tenga.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Aprende técnicas de persuasión, y tus ventas crecerán como la espuma.
PD2 – ¿Te acuerdas de la serpiente de los Nokia?, pues aquí puedes rememorar aquellos grandes momentos que seguramente viviste con ella.