A veces tenemos la sensación de que no estamos aprovechando el tiempo.
No, que lo estemos perdiendo.
Si no que no lo estamos aprovechando.
Pues bien, eso tiene que ver con el coste de oportunidad.
Algo de lo que ya te he hablado alguna vez, pero que merece la pena recordar de vez en cuando.
Para que quede claro.
El coste de oportunidad es el valor de la mejor alternativa a la que renuncias cuando tomas una decisión.
Por ejemplo, imagina que tienes delante dos opciones.
La opción 1 es hacer un trabajo con el que vas a lograr un extra de facturación este mes.
La opción 2 es aprender a hacer algo que te ayudará a aumentar la facturación de manera continuada a medio-largo plazo.
Pues bien, si eliges la primera opción, aunque conseguirás un extra de dinero que te podría venir de perlas, estarás perdiendo la oportunidad, o como mínimo retrasando, el aumentar tu facturación para el mañana.
Y si eliges la segunda opción, puede que no ganes más ahora, pero tu mañana podría ser mejor.
Otro ejemplo, llevándolo al plano de lo personal, sería:
Ir con tu pareja al cine o ir a un bar a tomar una copa.
Si eliges el cine, podrás comer palomitas y ver una película que te entretendrá durante un rato, e incluso quizá te enseñe algo.
Pero a cambio, te estarás perdiendo un rato de charla con tu pareja, que puede que te llene más o menos hoy, pero probablemente mejore tu mañana.
La cuestión es que, elijas lo que elijas, te estarás perdiendo algo.
Y ese algo puede que solo sea retrasarlo, o puede que sea perderlo para siempre.
Yo no te puedo decir cuál es la mejor opción, porque depende mucho de tus circunstancias.
Si estás mal de dinero, seguramente te hará más bien hacer el trabajo, aunque solo aporte dinero puntual, que seguir “pasando pena” a cambio de aprender algo para mañana.
Y si estás “mal” con tu pareja, seguramente sea más inteligente ir a un sitio donde podáis charlar.
Todo depende.
Lo único que sí te puedo decir, es que cada vez que te enfrentes a una situación así (o sea, cada minuto de tu vida), deberías evaluar qué vas a ganar con cada opción, y qué te vas a perder con la que dejas.
Porque todo tiene un coste.
Puede que sea en tiempo, o puede que sea en dinero.
Pero tendrá un coste.
En cualquier caso, una manera de minimizar el coste de oportunidad, al menos a nivel de tu trabajo como empresario, es:
Establecer prioridades y centrarte en ellas.
Automatizar tareas menores para poder dedicarte a lo importante.
Y delegar.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Vivir es complicado solo si lo quieres ver así.