Este fin de semana he ido a un vivero.
No a comprar plantas, solo a pasear.
Porque aunque sí que me gustan mucho las plantas, ya hace tiempo que decidí que tenerlas no era lo mío.
Se me mueren.
No sé si es que les doy mala vibra y se suicidan por ellas mismas.
O lo que seguramente es más probable, que se mueren porque se me olvida regarlas, o porque las pongo a la sombra siendo de sol, o todo lo contrario.
Y me da pena.
Bueno, la cosa es que paseando entre plantas, me fijé en un trabajador del vivero que estaba podando un arbolito.
Y vete tú a saber por qué, se me vino a la cabeza que eso mismo tendrían que hacer muchos empresarios.
No podar arbolitos, que eso lo dejamos para los jardineros.
Si no podar en la empresa.
Porque muchas veces se mantienen cosas en el negocio que están “enfermas”, pero no se eliminan.
Pueden ser productos o servicios que seguir vendiéndolos ya no es tan rentable, o incluso que generan pérdidas.
Herramientas o tecnología que se han quedado obsoletas, pero que no se dejan de utilizar porque en su día costaron un dineral.
Clientes incordiosos que con tanto quejarse de todo minan tu moral y/o la de tus empleados y que por ello no son tan rentables como parecen.
Morosos que pagan cuando les da la gana, si es que pagan, y tú tienes que soportar esos costes.
Gastos innecesarios que en su día puede que tuvieran sentido, pero que quizá hoy ya no lo tengan.
E incluso empleados con bajo rendimiento, que aunque despedir nunca es fácil, y además es caro, muchas veces es mejor quitártelos de encima cuanto antes, porque cuanto más lo alargues más caro te saldrá.
Está claro que podar “duele”.
Yo estoy convencido de que al buen jardinero se le cae el alma cada vez que tiene que arrancarle un trozo a la planta con la que trabaje.
Pero es que no le queda otra si quiere que siga creciendo fuerte y sana.
Y el tiempo demuestra que esos “cortes” merecieron la pena.
Así que ponte la gorra de jardinero de tanto en tanto, y poda.
Y si te da pena, crees que te va a llevar un tiempo que no tienes, o incluso si te va a costar dinero, piensa en lo que mejorará tu empresa en el futuro.
Pero elimina lo que ya no te sirva, o lo que esté frenando el avance.
Porque aunque no siempre vas a notar un cambio a mejor de manera inmediata, pues al igual que con las plantas hace falta que estos se consoliden, con el tiempo sí que lo notarás, y sabrás que ha merecido la pena.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Recuerda que la poda debe ser un proceso continuo, no un evento único