El sábado estuve tomando café con unos amigos, y en un momento de la charla salió un tema que es bastante recurrente en nuestros encuentros: el dinero.
En esta ocasión el tema giraba en torno a si da la felicidad o no.
Yo antes siempre intentaba convencerlos de que sí que la da, porque no es la primera vez que charlamos sobre lo mismo.
Ahora simplemente me quedo observando cómo lo hablan entre ellos para no llegar a nada.
Porque no hay mayor sordo que el que no quiere escuchar.
Y es que mira, desde mi humilde opinión el dinero sí que da la felicidad, y si no la da se acerca muchísimo.
Ahora bien, eso no quiere decir que el que tiene dinero es feliz solo por tenerlo, porque es una cuestión de mentalidad.
De hecho, yo pienso que los que se plantan en que el dinero no da la felicidad son pobres.
Puede que sean pobres de bolsillo porque no tienen dinero.
O que sean pobres de mente, porque aunque sí tienen dinero, no saben qué hacer con él.
Pero pobres.
La “confusión” quizá está en que la creencia popular se basa en que el dinero te permite comprar más y mejores cosas, o que puedes vivir sin complicaciones.
Y sí que te puedes comprar más y mejores cosas.
Pero lo de que puedes vivir sin problemas no es verdad, entre otras cosas, porque problemas seguirás teniendo.
Distintos a los de un pobre de bolsillo, pero problemas al fin y al cabo.
Yo no sé qué opinas tú a este respecto.
Pero por si acaso tu postura fuera la de que no da la felicidad, te voy a exponer una reflexión que quizá te hace cambiar de parecer.
¿Qué pasaría si en vez de asociar el dinero al poder comprarte más y mejores cosas, o a vivir sin complicaciones, lo asociaras al tener mayor capacidad de decisión?
Piénsalo.
No hay mayor libertad que poder decidir.
Y cuanto más amplio sea ese abanico, mayor libertad.
Y la libertad es, probablemente, la mayor fuente de felicidad que existe.
Mira, el que no tiene dinero, solo piensa en tenerlo.
Su mente y su cuerpo lo dedica casi en exclusiva a tenerlo.
Porque no es que no pueda comprarse cosas caras, pues si ahorra sí puede hacerlo.
Es que su capacidad de decisión se reduce muchísimo.
“O ahorra para comprarse eso que quiere y que se sale de su presupuesto, o compra mejores alimentos para la familia”.
Y siempre estará el que defienda que la felicidad te la da el amor de la gente con la que compartes tu vida, porque con poco dinero también se puede vivir bien.
Todo es adaptarte a tu presupuesto.
Pero yo qué quieres que te diga.
En esa casa puede que haya todo el amor del mundo, pero no sé yo si el aire que se respira es de felicidad.
Porque, ¿se puede ser libre si todas las decisiones te las va a condicionar el dinero?
El que no tienes, o el que tienes.
No le des vueltas.
El dinero, más allá de permitirte tener cosas, lo que hace es darte opciones.
Te da la posibilidad de decidir.
Y eso es la mayor de las felicidades.
Aquí la cuestión es cómo generar dinero.
¿Cuál sería la cualidad más importante para generarlo sin cometer ninguna ilegalidad?
Pues sin lugar a dudas, saber vender.
Porque si sabes, creas mejores servicios, mejores propuestas, mejores anuncios, mejores…
Y eso tiene como consecuencia inevitable, que te entre más y más dinero con el que tendrás la opción de decidir entre más y mejores opciones.
Puede ser para tu negocio, como un local mejor situado, un cartel luminoso más grande, o mejores herramientas para tus empleados.
O puede ser para ti, como una casa más grande, unas vacaciones más lejos, o un coche más potente.
Podríamos decir que, de alguna manera, saber vender es la puerta de entrada a tu felicidad.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Oscar Wilde dijo en una ocasión que solo los pobres piensan en el dinero más que los ricos. De hecho, no pueden pensar en otra cosa.