Existen dos enfoques fundamentales en el mundo de la empresa: la economía de los resultados, y la economía de tiempo y esfuerzo.
La primera se basa en crear valor constantemente.
La segunda, en cambiar tiempo por dinero.
Pues bien, aunque el éxito está en la primera, es en la segunda donde se centran la mayoría de los empresarios.
Especialmente los más pequeños y novatos.
Seguramente, porque es una manera “fácil” de controlar las pérdidas y maximizar las ganancias sin asumir riesgos significativos.
Y mira, tampoco es que yo tenga nada en contra.
De hecho, al principio casi que podría ser hasta inteligente.
Pero no cabe duda de que por la que hay que apostar es por la de dar valor.
Porque al fin y al cabo, los clientes no pagan por el tiempo que les dedicas.
Pagan por el valor que les aportas.
Y si te centras en dar valor, el dinero te vendrá como consecuencia.
Piensa que si tu enfoque está en cambiar tiempo por dinero, los productos y servicios que crees seguramente serán de más baja calidad y corta duración en el mercado, porque lo que buscas es dinero para ti.
En cambio, si tu enfoque está en dar valor, y los productos y servicios que creas van dirigidos a resolver problemas reales de los clientes, como estos estarán más dispuestos a pagar por ello, su mantenimiento en el mercado será mucho más largo.
Esto no significa que si tu compromiso está en la entrega de valor no estés buscando dinero para ti, pero como te he dicho, será una consecuencia y, sin lugar a dudas, vendrá en mayores cantidades.
Así pues, no caigas en la trampa de “jugar a ser empresario” dedicando la mayor parte de tu tiempo a actividades superficiales como revisar el email todo el rato, o participar en reuniones que no te llevan a ningún lado, y céntrate en aquellas tareas más fundamentales que construirán valor con el que conseguir, satisfacer y retener a los clientes.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Crear valor también lleva tiempo, pero es un tiempo bien invertido.