Verás, muchos de los empresarios que me contratan lo hacen porque han llegado a tal punto de frustración con su productividad, que incluso ya les está afectando a nivel personal.
Y me exponen cosas como…”trabajo más de 10 o 12 horas al día, pero mis listas de tareas siguen siendo interminables”.
O…”ya no puedo más…da igual cuánto me esfuerce, porque no consigo avanzar nada de nada”.
Por regla general, lo que buscan estos empresarios es que les de la pastilla mágica en formato de método de gestión de tareas que solucione todos sus problemas de falta de organización.
Sin embargo, la gestión de tareas es sólo una parte superficial de la productividad, y el problema suele estar un poco más hondo.
En concreto, muy relacionado con la mentalidad.
Porque una de las preguntas que suelo hacerles, es: “¿Cómo sabes si has tenido un día productivo?”
Y la mayoría se me quedan con cara de circunstancias y me responden que si sienten que lo han tenido, es que así ha sido.
Es decir, que si una vez que han finalizado sienten que han sido productivos, asumen que lo son.
Y si no lo sienten, aunque lo hayan sido, no lo asumen.
Y ahí es donde está buena parte del problema, que es que basan su productividad en un sentimiento.
Lo cual es una trampa bastante peligrosa.
Porque al igual que pasa con la mayoría de las emociones, que te pueden hacer sentir muy feliz durante unos minutos, y un completo piltrafa un minuto después, con sentirse productivo pasa algo parecido, que es un sentimiento fugaz que viene y va.
Y es que, tanto los sentimientos como las emociones son de los peores paneles de control que existen, y si basas tu productividad en cómo te sientes, te decepcionarás la mayoría de las veces.
¿Y cómo se soluciona esto?
Pues creando una base objetiva que determine si has tenido un día productivo, o no.
Por ejemplo, yo sé que he tenido un día productivo si para las 16h. he acabado todo lo que me había programado.
Es decir, si todas las tareas que había decidido previamente que quería hacer las he hecho.
Y a partir de ahí, todo lo que haga de más es un adelanto.
Sin embargo, si por cualquier circunstancia no he podido marcar todo como finalizado, entonces sé que no he sido productivo.
Otros miden su productividad en base a que si cuando acaban su jornada laboral la bandeja de entrada del correo electrónico está vacía.
Y otros según si han logrado hacer X número de reuniones de ventas.
Al final da igual en qué te bases mientras no sea en un sentimiento.
Así que decide en qué basar la tuya y mídela.
Y si lo que definas no te termina de convencer, sigue buscando y haciendo pruebas hasta que encuentres esa base objetiva que te lo demuestre.
Disfruta del día!
Rafael Valero
PD – No tener en qué basar si has sido productivo es lo que te “obliga” a trabajar más horas de las que deberías sólo para satisfacer el sentimiento de productividad.