Hoy estoy especialmente contento.
Más que contento, estoy satisfecho de mí mismo.
Ilusionado.
Pero sobre todo, estoy orgulloso.
Muy orgulloso.
Estoy como cuando apruebas el carnet de conducir.
Como cuando consigues tu primer empleo.
O como cuando tu primer cliente te paga.
Me siento radiante.
¿Y por qué?
Pues porque, como bien sabes, gestionar una empresa es muy duro.
Pero de vez en cuando también es gratificante.
Diría que en muchas ocasiones es hasta maravilloso.
Y hoy tengo algo que celebrar.
Y no, no es que haya ganado un dineral, ni que me haya contratado un cliente que se me resistía, o que me esté tocando las narices debajo de una palmera con un cóctel en cada mano.
Hoy celebro que llevo 1 año enterito escribiendo un email diario.
Hoy hace un año que cambié radicalmente mi estrategia comercial hacia esta basada al 100% en el email marketing.
Y qué quieres que te diga.
Estoy más contento que unas castañuelas.
Y más, teniendo en cuenta lo que me asustaba cuando la inicié.
Porque aunque no era una estrategia totalmente nueva para mí, en realidad nunca la había implementado en mi propio negocio.
Y escribir un email cada día, e intentar que sirva de algo a quienes lo lean, impone.
Ya te digo si impone.
Impone tanto que acojona.
Pero como ya te he dicho alguna vez, y si no te lo había dicho, te lo digo ahora: a valiente en los negocios no me gana nadie.
Es verdad que donde yo me creo valiente mi pareja lo cataloga de locura.
Pero también es verdad que si no te arriesgas no ganas.
Y yo no tengo ninguna intención de pasar a la historia empresarial como de quien no intentaba las cosas.
Ahora bien, también te digo que si el 1 de marzo del 2023, cuando me puse delante de la hoja en blanco para escribir aquel primer email, hubiera pensado que iba a crear contenido durante 365 días, es más que probable que no estuvieras leyendo esto hoy.
Porque no habría empezado.
Sin embargo, me centré solo en ese primer email.
Y al día siguiente, en el email de ese día.
Y así cada día hasta hoy.
Porque si lo piensas así es más fácil.
Y no es porque lo diga yo, o infinidad de empresarios de éxito.
Es porque es verdad.
Paso a paso se logran caminar muchos kilómetros, que si pensaras en la cantidad ni te lo plantearías.
Así que ya lo sabes.
No importa lo grande que te pueda parecer una tarea, un proyecto, o un emprendimiento.
Solo tienes que centrarte en el primer paso. Y luego en el siguiente, y el siguiente, y el siguiente…
Porque pensar en el destino es motivante hasta que empiezas a moverte, y entonces se convierte en desalentador.
Pero pensar en un paso es fácil. Y eso es lo que en realidad importa.
Y ahora, antes de despedirme, y para ser fiel a mi estrategia comercial, tengo 2 propuestas para ti:
Si estás en un momento en que ya no sabes hacia dónde tirar para que tu empresa salga del agujero en el que la has metido, o porque quieres hacerla crecer y hagas lo que hagas, no lo consigues, te propongo que me contrates como mentor, porque ir de la mano de quien sabe hacerlo es mucho más rápido y con menos riesgos, que seguir dando cabezazos a ver sin en alguna de esas aciertas.
Y si lo que tienes es una duda -o muchas- puntual que no se te ocurre cómo solventar, te propongo una consultoría, porque la mayoría de las veces basta hablar con alguien que ha pasado por donde tú estás para ver lo que no lograbas ver.
Y por lo demás, y tanto si me compras algo como si no, yo estaré contento si de cuando en cuando abres mis correos y lo que ves te ayuda a mejorar, o como mínimo, a reflexionar sobre tu negocio.
Créeme que sí.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Este nuevo año va a ser emocionante porque tengo en el horno varios cursos y programas como alternativa a mis mentorías, que seguro que encontrarás más que interesantes. Ya te iré contando.