Yo no soy muy propenso a enfermar.
Pero de vez en cuando caigo.
Y la última vez que caí, estuve 3 días apoltronado en la cama, y fue justamente en un mal momento por la gran cantidad de trabajo que tenía.
Y recuerdo que pensé en cuánto dinero pagaría por curarme de golpe.
¿Te lo has preguntado alguna vez?
Imagínate tirado en la cama, con dolores y malestar todo el rato.
¿Cuánto pagarías por estar bien de nuevo?
¿100€? ¿1000€? ¿5000€?
Supongo que dependería de lo mal que te sintieras y de la necesidad que tuvieras de estar bien.
Pero pagarías.
No tengo dudas.
Porque nuestra percepción del dinero, cuando hay dolor por en medio, cambia radicalmente.
Y muchas veces no es porque el dolor sea insoportable, pues basta un resfriado fuerte para tumbarte.
Muchas veces es por cuánto te está frenando en lo que sea que estés haciendo o quieras hacer.
Pues bien, ese cambio de percepción del dinero no pasa solo cuando estás malo.
Pasa en muchas ocasiones.
Por ejemplo…
Imagina que para conseguir 100€ tuvieras que ir a vender a un cliente, cuando tú te has metido en la cabeza que no te gusta vender.
Pues bien, según sea tu situación, la percepción que tendrás de ese dinero será muy distinta.
Porque si tienes en el banco 10.000€, y estás tranquilo, su valor será bastante bajo, y podrás permitirte el lujo de ahorrarte al mal trago.
Ahora bien, si solo te quedan 20€ y mañana te pasan un recibo de 80€, su valor será altísimo, y entonces ir a vender será el menor de tus problemas.
Al final, la cuestión está en cuánto deseas o necesitas lo que persigues.
Por eso muchos empresarios no consiguen levantar sus negocios, porque lo que persiguen no les motiva.
O lo que es peor, ni siquiera saben lo que persiguen, porque piensan que ser empresario es ir a trabajar cada día a un negocio del que se es propietario.
Mi consejo de hoy, pues, es que si no lo tienes claro, pares el mundo y te bajes hasta que lo tengas nítido del todo.
Porque mientras no lo tengas, es probable que dediques un montón de horas y esfuerzos a hacer cosas que no son a las que deberías dedicarte.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Primero la dirección, y después la velocidad.