Todos nos esmeramos mucho por lograr que aquello que vendemos, o representa nuestra marca, sea lo más perfecto posible, ¿verdad?
Sin embargo, ¿qué pensarías si te dijera que a la gente le gustan las imperfecciones?
Absurdo, ¿no?
Porque a mí no me gustan.
Y seguro que a ti tampoco.
¿Cómo vamos a querer un coche o un teléfono nuevecito y que venga con alguna tara?
Lo que te digo, absurdo.
Pero espera, que te lo explico y lo entenderás.
Porque una imperfección no tiene por qué referirse a una tara de fabricación.
Verás, hay una teoría por ahí que dice que los clientes no quieren perfección, sino cosas reales.
Aunque ojo, con una advertencia importante.
Y es que el consumidor solo la valora positivamente si la empresa o el empresario de turno ya es considerado como competente.
Porque si es considerado más mediocre, tiene el efecto completamente contrario.
Es decir, que en vez de percibirlo como agradable, gracioso, humano, o lo que sea, lo perciben como incompetente.
Así que si con lo que has leído te habías planteado dejar de revisar los emails que envías, ve olvidándote.
A ver, si lo piensas tiene sentido.
Basta con que te fijes, por ejemplo, en las galletas que no tienen una forma perfectamente redonda o cuadrada, que aunque no te gusten tanto, te hacen recordar a galletas caseras, y estás más abierto a comprarlas.
O cuando admiras a alguien y mete un gambazo, que en vez de pensar que es un inútil, te lo baja a la tierra y hace que te caiga mejor.
O todo lo contrario, que por ejemplo veas a ese cantante que te gusta tanto en una entrevista, y te des cuenta de que no sabe hablar, o que se equivoca constantemente, y eso hace que lo quites del pedestal en el que lo habías puesto.
Está claro, pues, las imperfecciones ocasionales nos humanizan y hacen que los productos sean más auténticos.
Pero los errores repetidos nos hacen parecer incompetentes.
Vale, ¿y esto de qué te sirve a ti?
Pues de que si lo sabes utilizar bien te puede ayudar a vender mucho más.
¿Significa eso que ahora tienes que añadirles taras a tus productos o servicios?
Lógicamente no.
Pero quizá si te puedes aprovechar de esos “defectillos” que sabes que tienen, y explotarlos.
Para que te hagas una idea de a lo que me refiero, podemos ver el ejemplo de una empresa que vende formaciones, y que en lugar de esmerarse en comunicar lo profesionales que iban a acabar siendo aquellos que las compraran, optó por publicar las reseñas de 1 estrella de estudiantes que decían que sus programas eran “demasiado difíciles”.
Que tú podrías pensar que es una barbaridad, pero lo que ellos lograron es que en lugar de ser uno más en el mercado, se convirtieran en inignorables.
Quizá no venderían más, no lo sé, pero desde luego son difíciles de olvidar.
Y que la gente te tenga en sus cabezas te interesa.
En definitiva, y para no alargar mucho más esto, con lo que te tienes que quedar es que las personas somos conscientes de que nada ni nadie es perfecto.
Y apreciamos mucho más la realidad que las promesas de la perfección.
Así que ponte a revisar tus productos, tus servicios, o la propia imagen que da tu marca y busca la forma de aprovechar sus imperfecciones para lograr humanizarlos.
Pero ten vista y no te excedas, no vaya a ser que por querer que te vean más “cercano”, los alejes porque te perciban como un inútil.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Esta teoría tiene un nombre: el efecto Pratfall, y si quieres ponerlo en práctica, pero no eres capaz de encontrar defectos en tus productos o servicios, habla conmigo, que seguro que en 1 hora te doy unos cuantos.