Muchos se pasan toda su carrera, y algunos la vida entera, persiguiendo lo que para ellos es el éxito.
A unos les basta con alcanzar el punto en el que ya no tengan que trabajar para satisfacer sus necesidades básicas.
Otros lo que quieren es no preocuparse por lo material o un fuerte sentido de estatus.
Y la mayoría buscan metas más elevadas, como amasar dinero a mansalva, o el oro olímpico
Los empresarios, en cambio, aún quieren más, porque además de cualquiera de las cosas anteriores, también quieren ser reconocidos por sus logros y los de sus empresas.
Ahora bien, la inmensa mayoría, por no meter a todo el mundo en el mismo saco, consideran que ese éxito no es suficiente. Necesitan algo más.
Para no ir más lejos, hasta el propio Maslow, en sus últimos años, cambió su jerarquía de necesidades.
Y la autorrealización que situaba en la punta de su pirámide, y que es lo que se denominaba como el verdadero éxito, lo cambió por la significación, que es como un nivel más alto e inclusivo u holístico.
Piénsalo.
¿Cuánto aceptarías cobrar por levantar un muro de 2 metros cada día, para después tirarlo al final del día, sin ningún propósito en concreto?
¿Y durante cuánto tiempo estarías dispuesto a hacerlo?
Seguramente lo harías sin problemas mientras lo que te pagaran cubriera de sobra lo que necesitas.
Pero llegaría un punto en el que el dinero ya no sería importante.
Porque, en última instancia, el dinero no es lo que mueve a las personas.
Al principio sí.
Al principio todo lo que hacemos es para obtener algo material a cambio.
Pero en algún momento eso pierde el sentido y lo único que importa es saber que tanto el trabajo, como la vida en sí, son significativos.
De ahí que muchos de tus empleados lleguen a un punto en el que por mucho que les pagues ya no están motivados y se te van, incluso a empresas que les pagan menos que tú.
Así que no lo olvides.
Las personas quieren que su forma de pasar el tiempo tenga sentido, no solo que les aporte un cobro.
No quieren limitarse a la inercia de vivir sintiendo que el trabajo que hacen, o la razón por la que lo hacen, no importa.
Y ojo, que eso no significa que no quieran cobrar, o que no deseen una remuneración justa.
Pero antes o después todos se dan cuenta de que el dinero solo es una parte del viaje, no el destino final.
Y quien piense lo contrario acabará decepcionándose.
Mentoría para empresarios con propósito.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – No es el dinero lo que motiva a los mejores. Es el propósito.