Digo yo que eres consciente de que después de tus vendedores, tu personal de atención al cliente es tu frente principal, ¿no?
O sea, tus recepcionistas, los que responden al teléfono, los recoge-pedidos…
En fin, todos esos que tienen un trato directo con el cliente en proceso de pre o posventa.
Sí, seguro que lo sabes.
¿Y los controlas?
¿Controlas que tratan bien a los clientes?
Pues más te vale.
Porque no hay nada más frustrante para un vendedor, que el pegarse un hartón de trabajar para conseguir un cliente, y que después un recepcionista estúpido se lo tire por tierra.
O para ti, como empresario, que no solo te hace perder dinero, sino que, además, te hace pasar vergüenza si un cliente te dice que un recepcionista ha sido un borde.
Ese personal, al que generalmente no le damos la importancia que tiene, y que solemos contratar en las versiones más bajas del convenio, son de lo más importante.
Porque son la cara de tu negocio.
Y lo sabes.
Y si no lo sabes, deberías saberlo.
Solo recuerda cuando tú eres cliente de algún sitio y te fastidia que no te traten bien.
Porque cuando alguno lo hace, tú no piensas en que no es profesional.
Lo que piensas es que la empresa es un asco.
A veces se soluciona cuando el cliente pasa al siguiente nivel de trato con la empresa, y este es tan bueno que compensa el “mal trago” con la recepción.
Pero muchas otras no pasa al siguiente nivel.
Y entonces, las posibilidades de perder un cliente, o un cliente potencial, son altísimas.
Así que, por la cuenta que te trae, hazles seguimiento.
Sé que no es sencillo hacerlo, porque tú no puedes estar ahí todo el tiempo para ver cómo tratan a los clientes.
Pero no tienes más remedio que ingeniártelas.
Y muchas veces basta con que observes cómo se comportan esos trabajadores contigo, o con sus compañeros de trabajo.
Porque el que es borde o antipático, lo es con todo el mundo.
Y puede que tengan un mal día, que todos lo tenemos.
Pero los clientes no deben pagarlo.
Y tú tampoco.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Ayer llevé mi coche al taller para que mirasen un piloto que se había encendido en el cuadro, y la chica que me atendió, después de hacerme un par de preguntas de rigor, me da fecha para dentro de 15 días.
¿15 días para mirar ese pilotito?
Yo le dije que si no podía ser antes, porque en 16 días pasaba la ITV.
Y la tipa me responde muy seca: «¿y yo qué quiere que le diga? Debería haber venido antes».
Toma ya.
Ni sonrisa, ni empatía, ni intento de ayudarme…
¿A que no sabes quién no va a probar si ese taller es tan bueno como me habían recomendado?
Pues eso.