Si hay algo que me da rabia, es que un proveedor te dé unas expectativas, y después no solo no cumplan, sino que, encima, no te pidan disculpas.
Verás, ayer fui a pasar la ITV de mi coche.
Ya para que me dieran hora tuve que hacerlo con 3 meses de antelación.
Pero bueno, tampoco es un problema mayúsculo, más allá de que por culpa de eso la policía me puso una multa.
Yo tenía hora a las 11h, y para no llegar tarde, llegué a las 10,45h.
En cuanto al proceso administrativo, bien. Ágil, sin problemas.
Pero madre mía, cuando vi la cola que tenía delante de mí para la parte técnica, me quedó muy claro que no iban a cumplir con su compromiso de coger mi coche a las 11h.
Pero venga, que tampoco se hunde el mundo, y un pequeño retraso no me va a causar ningún gran trastorno.
Lo que pasa es que el pequeño retraso fueron 2 horas y media.
Cuando mi coche entraba ya pasaban las 13h.
Pero ahí ya empezó lo que colmó el vaso.
El primer técnico que trabajaba en mi coche lo dejó a medias porque tenía que irse.
El que asumió el trabajo, vete tú a saber por qué, vuelve a empezar desde cero.
Y para colmo, ese técnico y el de al lado, estaban de cachondeo todo el tiempo, contándose las batallitas de la fiesta que se pegaron el día anterior.
Y mira, yo no tengo demasiados problemas porque hablen entre compañeros y hagan más ameno su trabajo.
Pero, es que, de tanto en tanto, se emocionaban tanto con lo que hablaban, que dejaban de trabajar literalmente.
No me extraña que hubiera 2 horas de retraso si llevaban así toda la mañana.
¿Es que no eran conscientes de la cola que había?
¿No pensaban esos técnicos que la gente tiene cosas que hacer y agendas que cumplir?
A ver, si cuando sacas la cita te dicen que el proceso tardará 2 o 3 horas, pues uno se planifica.
Pero si te dicen que serán unos 30 minutos y después no se cumple, pues al carajo la planificación.
Y yo puedo entender un problema puntual que haya producido ese retraso.
Pero no puedo entender que con esa enorme cola los trabajadores estuvieran de cachondeo.
Así que, aun siendo raro en mí, pedí hablar con el jefe de turno.
Pero no estaba.
Qué casualidad.
Conclusión final: perdí dos horas de mi vida, me sulfuré de mala manera y, para colmo de los colmos, mi coche no superó la revisión y tendré que volver.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Si no has aprendido nada de esta historia, necesitas esto.