¿Intentas por todos los medios ser empático, pero no ves que te ayude en nada?
Pues te voy a decir por qué te pasa.
Verás, ser empático significa ponerte en los zapatos del otro y ver el mundo desde sus ojos para, por ejemplo, entender su comportamiento ante distintas circunstancias.
Bien, esto lo entendemos todos.
Lo que pasa es que las personas estamos demasiado metidos en nuestro mundo y en ocasiones nos cuesta salir.
Especialmente si tu vida está muy atareada.
Y entonces, cuando queremos ser empáticos, no tenemos en cuenta un pequeñito detalle que es el que marca la diferencia.
Y es la perspectiva desde la que lo haces.
Te lo voy a exponer con un ejemplo, que así lo entenderás mucho más fácil.
Imagínate que tienes un empleado que, de un tiempo a esta parte, ha bajado su rendimiento, y si aplicas la empatía desde tu perspectiva, seguramente pensarías:
“Este empleado siempre ha sido eficiente, ¿por qué ahora está rindiendo menos? Creo que necesita que lo presione un poco para que vuelva a su nivel anterior”.
Sin embargo, si aplicas la empatía desde la perspectiva del empleado, tu forma de pensar varía ligeramente, y tu pensamiento iría más por este otro lado:
“Este empleado siempre ha sido eficiente, pero quizá está pasando por momentos personales difíciles, o está agotado por cualquier motivo. Voy a hablar con él para comprender qué le pasa realmente y ver cómo puedo apoyarle en lugar de simplemente exigirle más”.
¿Ves la diferencia?
En el primer caso, sí te estás poniendo en los zapatos del empleado, pero lo haces desde tu propia perspectiva y con tus propias expectativas. No piensas como él.
En cambio, en el segundo caso, te esfuerzas por comprender verdaderamente la situación desde el punto de vista del empleado, y eres capaz de reconocer que sus circunstancias puede que sean muy diferentes a las tuyas.
Al final, la empatía es una habilidad que te ayuda a entender a los demás para conectar mejor.
Y si las personas con las que interactúas son muy parecidas a ti, probablemente te baste con ver el mundo desde tu perspectiva.
Pero si esas personas son muy diferentes a ti, y el caso de los empleados lo son, para empatizar, necesitas pararte a pensar antes de tomar acción.
Porque si no lo haces, tardarás demasiado en entenderlos, si es que llegas a hacerlo alguna vez, y puede que para entonces ya sea tarde.
¡Que pases un buen día!
Rafael Valero
PD – Intenta siempre ponerte en los zapatos de los demás, para ver el mundo con sus ojos según tus perspectivas, y también desde las suyas.