Hace unos días, paseando por una calle cercana a mi casa, pasé por una floristería.
Bueno, floristería era lo que ponía el cartel.
Porque si no hubiera mirado el cartel, habría pensado que era una tienda de trajes de novia.
Ya que en el escaparate no había ni flores, ni plantas, ni nada que se le pareciera.
Lo que tenían en el escaparate, y que lo ocupaba casi en su totalidad, eran 2 maniquís (chico y chica) vestidos de novios.
Y también había una mesita con una tarta de bodas.
Pero plantas, ni una.
Lo único que había que tuviera relación con una floristería, era el ramo que llevaba la novia.
Yo que tengo el defecto profesional de analizar constantemente todo lo que me rodea y que tenga que ver con empresas y negocios.
(Para criticar, porque soy muy criticón).
Lo primero que se me vino a la cabeza es que menudo lumbreras el dueño de esa floristería.
Porque cómo pretendía vender flores, si lo que ponía en el escaparate eran trajes de novios.
De hecho, no me extrañaría que más de una chica despistada entrara a preguntar por trajes de novia, porque el que tenían expuesto era muy bonito.
Después pensé…
Ahhh, ya entiendo, debe tener algún tipo de acuerdo con una boutique de ropa de novios, y usan su escaparate para promocionarlo.
Pero no había nada que hiciera referencia a otra tienda.
La verdad es que ya estaba bastante confundido.
Lo único que me quedaba por pensar es que estuvieran especializados en ramos de novia.
Que eso podría tener sentido (un poco rebuscado, pero podría ser).
Sin embargo, mirando hacia el interior del local, lo que había dentro es lo que te puedes esperar de una floristería.
Es decir, montones de plantas, ramos de flores y accesorios de jardinería.
A donde quiero llegar con todo esto, es que sea por el motivo que sea que esta empresa ha decidido montar un escaparate así, no se puede dejar a la interpretación de los clientes lo que estás vendiendo.
Porque lo que te puedes encontrar es que o bien te pidan cosas que no vendes, o bien, que ni siquiera pregunten porque no tienen claro qué es.
Yo te aseguro que si mi madre quisiera comprar una maceta, no entraría en esa floristería.
A los clientes hay que ponerles las cosas fáciles para que te compren.
Porque de nada te sirve tener tropecientos métodos de cobro, distintos sistemas de contacto, amplios horarios, buenísima iluminación, o lo que sea que se te ocurra para facilitarles las cosas.
Y después obligarles a pensar si lo que ellos quieren comprar tú lo vendes o no, en base a lo que pones en tu escaparate (físico o web).
Si lo que quieres es ser original para llamar la atención está muy bien, pero antes asegúrate de que se entiende el mensaje que estás enviando (ya sea escrito o visual).
Y si no estás seguro de si el mensaje que estás enviando lo entienden claramente tus clientes potenciales, ya sabes, aquí encontrarás ayuda.
Disfruta del día!
Rafa Valero
P.D. – Hoy por hoy sigo sin encontrar la lógica a ese escaparate, pero me buscaré alguna excusa para entrar y preguntarles, y ya te lo contaré, porque yo no me puedo quedar así.