Logo Rafael Valero

Sal del día de la marmota

Por Rafael Valero

Ayer fue el día de la marmota.

Ese que hizo famoso Bill Murray en una película en la que se quedaba atrapado en un bucle temporal y revivía el mismo día una y otra vez.

Pues bien, yo recuerdo perfectamente el día que la vi, y no concretamente por lo simpática que fue.

Si no porque me vi reflejado completamente.

Mi vida era exactamente eso.

Está claro que no era tan exagerado como para que fuera el mismo día en el calendario.

Pero si eran tan idénticos todos los días, que perfectamente podrían haberlos sido.

Me levantaba cada día a la misma hora.

Desayunaba exactamente lo mismo.

Me ponía el traje y me iba a mi empresa, la cual abría siempre puntual a las 8 h.

Me sentaba en mi mesa, y arreglaba los papeles que me habían dejado del día anterior.

Me “peleaba” con clientes y con empleados.

A las 11 h salía a tomar un café al bar de enfrente.

Marchaba a comer siempre a las 13,30 h.

Volvía a las 15,30 h. y ayudaba a preparar el cierre de los envíos (en aquellos tiempos mi empresa era de transporte).

Y entre tanto, seguía lidiando con clientes y empleados hasta las 19 h en que cerraba y me marchaba a casa.

Y así, día tras día.

Todos igual.

Unos con más estrés que otros, pero a grandes rasgos, idénticos.

La cuestión es que, hasta que no vi esa película, no me había dado cuenta.

¿Eso era ser empresario?

Es verdad que mi mentalidad con respecto a lo que implicaba ser empresario no la tenía muy clara por aquel entonces.

Pero desde luego, lo que vivía no se parecía nada a lo que suponía que debería ser.

Ahora es cuando tocaría decir que al día siguiente lo cambié todo.

Que al ver aquella película mi mente hizo un clic y que mi vida empezó a ser más emocionante y que el negocio se disparó hacia arriba.

Pero no, no. Qué va. No fue así

De hecho, los días, los meses, y un par de años siguientes fueron exactamente iguales.

Lo único que sí era diferente es que ahora era consciente de lo que vivía.

Aunque de poco me servía, porque no sabía cambiarlo.

Y, al final, esa empresa acabé quebrándola.

En aquel momento eché alguna que otra lágrima y maldije a empleados, clientes, bancos, proveedores…

Porque había sido por culpa de ellos que yo no lograse el éxito.

Mía no. De ellos. (léase la ironía)

Años después, cuando estaba a puntito de quebrar mi segunda empresa, me di cuenta de que aquel primer fracaso había sido uno de los mejores aprendizajes de mi vida.

Y eso, junto con el recuerdo ya conocido de lo que hace la j*dida marmota esa, me hizo tomar una decisión.

Mis días no podían ser rutinarios.

Tomé decisiones e hice cambios. Muchos cambios.

Y, al final, no solo no quebré esa segunda empresa, sino que conseguí levantarla y venderla años más tarde por una buena pasta.

Después he seguido viviendo éxitos y fracasos. Bastantes fracasos.

Pero siempre he mantenido la máxima de que mi vida no puede ser como la de la marmota.

De hecho, cada vez que me doy cuenta de que llevo varios días o semanas haciendo las mismas cosas, hago algún cambio.

Porque yo puedo volver a quebrar una empresa, pero no será por haber caído en la somnolienta rutina.

Así que, si de algo te sirve mi experiencia, y ves que tus días son siempre iguales, haz cambios.

Si nunca visitas clientes, coge la carpeta y vete a ver a alguno.

Si nunca vas al banco, vete a ver al director con cualquier excusa.

Si nunca felicitas a tus empleados, levántate de la mesa y ve a felicitar a alguno.

Si nunca te paras a planificar, ponte a planificar.

Si…

Lo que sea, pero haz que tus días sean distintos.

Porque si de algo tienes poder como empresario, eso es de poder cambiar el guion cada vez que te dé la gana.

¡Que pases un buen día!
Rafael Valero

PD – Repasa tus días.

Suscríbete a la newsletter

Recibe cada día un breve email de apenas 2 minutos, con ideas prácticas y consejos sobre gestión empresarial y productividad para que dirigir y hacer crecer tu empresa sea más fácil y te genere menos estrés.

Suscribirse es GRATIS y darse de baja muy fácil

¿Te vas a ir sin suscribirte?

¿De verdad no te interesa recibir en tu email breves consejos, reflexiones e ideas prácticas, que leerás en apenas 2 minutos, para mejorar tu productividad y la de tu empresa?

Suscribirte es GRATIS y darte de baja si no te gustan es fácil

Logo Rafael Valero

Aceptación GDPR

Tratamiento de Datos conforme a RGPD 679/2016 y la LOPD-GDD 3/2018: Conforme a la normativa aplicable, le informamos sobre la privacidad aplicable a sus datos conforme a los Arts. 13 y 14 del RGPD 679/2016, la información que nos facilite, o nos haya facilitado con anterioridad, son tratados por AHOCOST ANALIZAE, S.L., con CIF: B57971269, en calidad de responsable del tratamiento.

Finalidad de Tratamiento: Gestionar y mantener los contactos y relaciones que se produzcan como consecuencia de la relación que mantiene con nosotros, mantenimiento de su cuenta de usuario, atender a las solicitudes recibidas, incluyendo la posibilidad de envío de emails, en su caso.

Base jurídica de legitimación: Su consentimiento expreso y verificable, y en determinados casos, el interés legítimo de su empresa.

Plazo de conservación de sus datos: Vendrá determinado por la relación que mantiene con nosotros, o por el tipo de tratamiento y los plazos legales aplicables.

Comunicación de datos: Ninguna prevista salvo las estrictamente necesarias para la prestación de los servicios contratados, y las impuestas por requerimiento judicial o disposición legal.

Ejercicio de derechos: Acceso, rectificación, cancelación/supresión, oposición, limitación o portabilidad, dirija comunicación por escrito a C/ Angel Guimerá, 84, 2ºC – CP 07004 de Palma de Mallorca, acompañando fotocopia de su DNI o documento equivalente, o por email a: info@rafaelvalero.com. En caso de considerar vulnerado su derecho a la protección de datos personales, podrá interponer una reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos (www.aepd.es). Información adicional sobre privacidad disponible en nuestra página web: https://rafaelvalero.com